El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, mantendrá este martes una serie de reuniones con senadores de La Libertad Avanza para definir la estrategia política que adoptará el oficialismo frente a la sesión convocada para este jueves, en la que la oposición buscará avanzar con una interpelación y promover una eventual moción de censura.
El encuentro se realizará en la Casa Rosada y se produce en medio de la creciente tensión política generada por las denuncias vinculadas al incremento patrimonial del funcionario, que continúa ratificado en su cargo por el presidente Javier Milei.
La estrategia del oficialismo
Según trascendió, Adorni convocó a los 21 integrantes del bloque libertario para coordinar una posición común y evitar que prosperen las iniciativas impulsadas por la oposición.
Las reuniones fueron organizadas en tres grupos a lo largo de la jornada, aunque no todos los legisladores asistirían al encuentro.
Una de las ausencias más resonantes sería la de Patricia Bullrich, presidenta del bloque oficialista en el Senado, quien argumentó compromisos vinculados a la reunión de Labor Parlamentaria prevista para esta tarde, donde se terminará de definir el temario de la sesión del jueves.
La presión política sobre Adorni
En los últimos días crecieron las voces que sugieren una licencia o apartamiento temporal del funcionario hasta que se esclarezca su situación judicial.
Incluso algunos sectores dialoguistas y dirigentes cercanos al oficialismo consideran que esa alternativa podría descomprimir el conflicto político y evitar una situación inédita en el Congreso: una eventual remoción del jefe de Gabinete, algo que nunca ocurrió desde la reforma constitucional de 1994.
Sin embargo, desde el Gobierno mantienen el respaldo político a Adorni y trabajan para bloquear cualquier intento de avanzar con su destitución.
El antecedente en Diputados
La ofensiva del oficialismo ya tuvo un primer capítulo en la Cámara de Diputados. Allí, el presidente del cuerpo, Martín Menem, logró un acuerdo con sectores del PRO y de la UCR para postergar el tratamiento de los pedidos de interpelación y derivarlos a la Comisión de Asuntos Constitucionales.
Ahora, todas las miradas están puestas en el Senado, donde el Gobierno buscará reunir los apoyos necesarios para impedir que la oposición avance con una medida que podría abrir uno de los debates institucionales más delicados de los últimos años.
