El Fondo Monetario Internacional revisó sus proyecciones para la economía argentina y presentó un escenario menos optimista para este año. En su último informe de Perspectivas Económicas Globales, el organismo redujo la expectativa de crecimiento y elevó significativamente la previsión de inflación, en un contexto internacional marcado por la incertidumbre.
Según el nuevo reporte, la economía argentina crecería un 3,5% del PBI, lo que implica una baja respecto al 4% estimado anteriormente. Aunque el país seguiría mostrando una recuperación, el ritmo sería más moderado de lo previsto meses atrás.
En paralelo, el dato que más llamó la atención fue el ajuste en la inflación proyectada: el FMI ahora estima que alcanzará el 30,4% anual, casi el doble de la previsión previa, que se ubicaba en torno al 16%. Esta cifra también queda muy por encima del 10% contemplado en el presupuesto oficial.
El informe atribuye este cambio a un contexto global más adverso, con impacto directo de la guerra en Medio Oriente sobre los costos internacionales y las cadenas de suministro. Este escenario, definido como un “choque de oferta negativo”, afecta tanto la inflación como el crecimiento.
Las nuevas estimaciones contrastan con la visión del Gobierno. El ministro de Economía, Luis Caputo, había asegurado recientemente que el país atraviesa una etapa de mejora y que los próximos meses serán muy positivos para la economía, con una desaceleración de la inflación.
Sin embargo, desde el organismo internacional advierten que la recuperación será más lenta y que persisten desafíos importantes, como la acumulación de reservas por parte del Banco Central, un punto clave dentro del acuerdo vigente.
Las proyecciones del FMI se conocen en un momento clave para la Argentina, que espera la evaluación del organismo sobre el cumplimiento de metas del programa económico. En ese contexto, los nuevos números agregan presión sobre el rumbo económico y abren interrogantes sobre la evolución de la inflación en los próximos meses.
