El conflicto entre Estados Unidos e Irán sumó un nuevo capítulo de máxima tensión luego de que el presidente Donald Trump anunciara el denominado “Proyecto Libertad”, una operación destinada a garantizar la circulación de buques en el estratégico estrecho de Ormuz.
La iniciativa busca escoltar petroleros y cargueros para asegurar el tránsito en una de las rutas energéticas más importantes del mundo, afectada por el conflicto que ya lleva más de dos meses. Sin embargo, la reacción iraní fue inmediata y violenta.
Según reportes difundidos por medios vinculados al régimen, dos misiles impactaron en un buque de guerra estadounidense que se dirigía hacia la zona, obligándolo a retirarse. El ataque fue atribuido a la Guardia Revolucionaria iraní y representa un nuevo “acto de guerra” en medio de una tregua frágil.
Desde Teherán advirtieron que cualquier embarcación militar extranjera que ingrese al estrecho será considerada un objetivo, al sostener que se trata de un área bajo su control soberano.
El plan de Washington contempla un importante despliegue militar para acompañar a los barcos que permanecen varados y garantizar su circulación segura hacia el océano Índico. La Casa Blanca lo presenta como una iniciativa humanitaria para restablecer la libertad de navegación.
Sin embargo, el gobierno iraní rechaza esa postura y sostiene que la seguridad en la región debe gestionarse mediante acuerdos locales, sin la intervención de potencias externas.
La tensión se incrementó aún más con la publicación de un mapa por parte de Irán que delimita su control sobre el estrecho con líneas rojas, en una señal directa hacia Estados Unidos.
Con amenazas cruzadas y acciones militares concretas, el conflicto en Medio Oriente entra en una fase aún más delicada, con impacto directo en el comercio global y el precio del petróleo.
