Con una actuación inolvidable de Jalen Brunson, New York venció 94-90 a San Antonio como visitante, cerró las Finales 4-1 y conquistó su tercer anillo.
La espera más larga de la NBA llegó a su fin. Los New York Knicks derrotaron este sábado 94-90 a los San Antonio Spurs en Texas, ganaron la serie por 4-1 y se consagraron campeones de la NBA por primera vez desde 1973.
La histórica victoria en el Frost Bank Center le permitió a la franquicia neoyorquina conquistar el tercer título de su historia y terminar con una sequía de 53 años sin levantar el trofeo Larry O’Brien.
Una final que parecía escaparse
El partido comenzó mejor para los Spurs, que apoyados por su público lograron imponer condiciones desde el arranque. La intensidad defensiva y el dominio de Victor Wembanyama en la pintura complicaron a unos Knicks que tardaron en encontrar su ritmo.
El conjunto texano cerró el primer cuarto arriba por 23-13 y mantuvo el control durante gran parte de la primera mitad. Con Dylan Harper como principal arma ofensiva y un sólido aporte desde el banco de suplentes, San Antonio llegó al descanso con ventaja de 42-37.
La sensación era que la serie todavía tenía capítulos por escribir.
El show de Brunson
Pero cuando más lo necesitaba su equipo apareció Jalen Brunson.
El base de los Knicks protagonizó una actuación histórica y tomó el control absoluto del partido. Con lanzamientos de larga distancia, penetraciones y conversiones decisivas, mantuvo con vida a New York durante los momentos más complicados.
Los Spurs llegaron al último cuarto con ventaja de 72-65, aunque la reacción visitante estaba en marcha.
La remontada de los campeones
En los últimos doce minutos los Knicks demostraron por qué fueron el mejor equipo de la temporada.
Con una defensa agresiva y una enorme efectividad ofensiva, comenzaron a descontar hasta igualar el marcador. A partir de allí, la experiencia y la jerarquía de sus figuras inclinaron definitivamente la balanza.
Brunson fue el líder de la remontada y terminó la noche con 45 puntos, una cifra que quedará grabada para siempre en la historia de la franquicia.
Los minutos finales fueron cargados de tensión, pero New York administró la ventaja con inteligencia y selló el triunfo por 94-90 para desatar el festejo.
Un título para la historia
La consagración tiene un significado especial para los Knicks y para toda la ciudad de Nueva York.
La franquicia había ganado sus únicos campeonatos en 1970 y 1973. Desde entonces atravesó décadas de frustraciones, reconstrucciones y oportunidades perdidas sin poder volver a la cima.
Por eso, el título de 2026 representa mucho más que un campeonato: significa el regreso de una de las franquicias más emblemáticas del deporte estadounidense al lugar que soñó recuperar durante más de medio siglo.
Brunson, MVP de las Finales
La extraordinaria serie de Jalen Brunson tuvo su reconocimiento. El base fue elegido Jugador Más Valioso (MVP) de las Finales y recibió el tradicional Premio Bill Russell.
Su liderazgo, capacidad anotadora y personalidad en los momentos decisivos fueron fundamentales para que los Knicks completaran una campaña inolvidable y volvieran a escribir una página dorada en la historia de la NBA.
Después de 53 años de espera, Nueva York volvió a celebrar un campeonato.
