Las víctimas son siete hombres y una mujer. Los cadáveres estaban enterrados con las manos atadas y presentaban signos de extrema violencia. También encontraron dos vehículos incendiados.
Un estremecedor hallazgo conmociona al sur de Ecuador, donde fueron encontrados ocho cuerpos mutilados dentro de dos fosas clandestinas ubicadas en una explotación ilegal de oro en la provincia de Azuay.
Las víctimas son siete hombres y una mujer y, según las primeras pericias, sus cuerpos se encontraban enterrados a aproximadamente dos metros de profundidad.
Los investigadores determinaron además que tenían las manos atadas y lesiones compatibles con desmembramientos y decapitaciones. Las autoridades trabajan ahora para establecer sus identidades y reconstruir las circunstancias de los asesinatos.
Cómo encontraron las fosas clandestinas
La investigación comenzó después de que varias familias denunciaran que habían perdido contacto con personas que presuntamente se encontraban trabajando en una mina del sector El Carbón, cerca de Huasipamba-Mirador.
A esas denuncias se sumaron reportes sobre detonaciones de armas de fuego en una zona de difícil acceso, lo que motivó el despliegue de policías, militares y equipos especializados.
Durante la inspección, los efectivos detectaron sectores donde la tierra parecía haber sido removida recientemente. Al avanzar con las excavaciones encontraron las dos fosas con los ocho cadáveres.
El operativo para llegar hasta el lugar y recuperar los cuerpos requirió una importante movilización debido a las dificultades geográficas de la zona.
Las víctimas tenían las manos atadas
Las primeras estimaciones indican que los cuerpos habrían permanecido enterrados alrededor de dos días antes de ser descubiertos.
Además de encontrarse atadas, las víctimas presentaban numerosas lesiones. De manera preliminar, los investigadores consideran que algunas podrían ser compatibles con la utilización de un elemento cortante de grandes dimensiones, como un machete.
Los restos fueron trasladados hasta un centro forense de Cuenca para realizar las autopsias y avanzar con su identificación.
Los especialistas deberán determinar las causas precisas de las muertes y comprobar si alguna de las víctimas corresponde a las personas que habían sido denunciadas como desaparecidas.
Encontraron dos vehículos completamente incendiados
Otra de las pistas que quedó bajo investigación fue el hallazgo de dos vehículos incendiados en las inmediaciones de la explotación minera.
Los peritos intentarán establecer quiénes eran sus propietarios y si los rodados tuvieron alguna participación en los crímenes.
Una de las hipótesis que deberá determinarse es si fueron utilizados para trasladar a las víctimas o por las personas involucradas en los asesinatos antes de ser incendiados para eliminar posibles evidencias.
Hasta el momento no se informaron detenciones directamente relacionadas con los ocho homicidios.
Investigan una posible conexión con la minería ilegal
La explotación donde fueron encontrados los cuerpos funcionaba sin los permisos correspondientes, por lo que los investigadores también analizan el contexto de violencia relacionado con la minería ilegal de oro.
La zona de Pucará, en Azuay, registró durante los últimos años distintos procedimientos contra explotaciones clandestinas y grupos armados vinculados con esa actividad.
En enero de 2026, un operativo realizado en el sector de La Chonta permitió desmantelar dos campamentos dedicados a la minería ilegal. Durante aquel procedimiento fueron detenidas ocho personas y se secuestraron armas, equipos de comunicación y más de 1.300 municiones.
La disputa por el oro y el avance de organizaciones criminales
Las explotaciones clandestinas se convirtieron en un negocio de enorme interés para distintas organizaciones delictivas, que buscan controlar no solamente la extracción del oro, sino también los accesos a las minas, el transporte del mineral, los trabajadores y su posterior comercialización.
Ese escenario estuvo acompañado por episodios de secuestros, extorsiones, enfrentamientos armados y homicidios en distintas zonas mineras de Ecuador.
La investigación por los ocho cadáveres encontrados en Azuay continuará ahora con las autopsias, la identificación de las víctimas y el análisis de los vehículos incendiados, mientras las autoridades intentan determinar quiénes estuvieron detrás de la masacre y cuál fue el motivo de los asesinatos.
