Pese a que el dólar subió un 18% desde la salida del cepo, la inflación se mantuvo controlada y marcó su menor nivel interanual desde 2018. Analistas explican por qué el pass through fue acotado y qué puede pasar en la previa electoral.
La economía argentina vivió en las últimas semanas un fenómeno atípico: mientras el tipo de cambio mayorista escaló casi un 18% desde la eliminación del cepo cambiario, la inflación avanzó de forma contenida, con un índice mensual de solo 1,6% en junio, según el INDEC. A su vez, la inflación núcleo se ubicó en 1,7%, el valor más bajo desde enero de 2018 (excluyendo los meses atípicos de pandemia).
La variación interanual del IPC Nacional fue de 39,4%, marcando el menor ritmo desde enero de 2021 y acumulando 14 meses consecutivos de desaceleración. El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró el dato como una señal de éxito de la política fiscal y monetaria del Gobierno.
Dólar vs. inflación: un desajuste atípico
El comportamiento del dólar fue mucho más volátil que el de los precios. En abril, el dólar oficial subió un 8,9%, frente a una inflación del 2,8%. En mayo, ambos índices se emparejaron en torno al 1,5%, y en junio el IPC le ganó por dos décimas a la devaluación (1,6% vs. 1,4%). Para julio, se espera una inflación cercana al 2%, mientras que el dólar ya había alcanzado los $1.300 (suba mensual del 7%).
Desde el fin del cepo, el tipo de cambio acumula un alza del 18%, frente a una inflación del 8% estimada en el mismo período. Sin embargo, el traslado a precios fue débil hasta ahora.
¿Por qué no se trasladó a precios?
Analistas de Max Capital y Adcap coincidieron en que el “pass through” —traslado del tipo de cambio a los precios— fue acotado por una combinación de factores:
- Expectativas ancladas por una política fiscal creíble.
- Debilidad del consumo y la demanda interna.
- Desindexación de precios y salarios.
- Negativa del Gobierno a convalidar aumentos salariales reales.
También destacan que el contexto político electoral y el ingreso de divisas por la cosecha ayudaron a contener el dólar, aunque anticipan mayor presión cambiaria en el segundo semestre.
Eliminación de las LEFI y efecto monetario
Uno de los factores clave fue la eliminación de las LEFI (Letras Fiscales de Liquidez) el 10 de julio, que liberó al mercado alrededor de $10 billones. Esto generó un exceso de pesos que impulsó el tipo de cambio y obligó al Gobierno a reabsorber liquidez mediante nuevas emisiones de Lecap y una suba en las tasas de interés.
La desaparición de la tasa de política monetaria formal también fue parte del nuevo esquema: ahora la tasa es determinada por el mercado (endógena), bajo un régimen de agregados monetarios.
Dólar futuro y expectativas
A pesar del rebote del dólar, los contratos a futuro muestran precios en línea con la banda cambiaria oficial. Por ejemplo, para diciembre, la cotización estimada es inferior a los $1.500, cuando el techo de la banda fijado por el BCRA es de $1.516.
Desde Portfolio Personal Inversiones y Torchia Consultores advierten que, si bien el Gobierno no interviene directamente sobre el tipo de cambio, sí puede hacerlo en el mercado de futuros, lo que puede distorsionar las expectativas.
Factores que presionan al dólar
- Fin del incentivo exportador: tras la rebaja temporal de retenciones, se espera una menor entrada de divisas.
- Factores electorales: la proximidad de las elecciones legislativas impulsa la cobertura en dólares.
- Liquidez monetaria: el exceso de pesos tras el fin de las LEFI tensiona el mercado cambiario.
Qué se espera hacia fin de año
Consultoras como Invecq, SBS y Quantum coinciden en que el tipo de cambio se moverá más cerca del techo de la banda en la segunda mitad del año. La clave será si el Gobierno logra mantener ancladas las expectativas de inflación sin intervenir fuertemente en el mercado.
