La inflación en la Ciudad de Buenos Aires subió al 2,5% en julio, acelerándose respecto del 2,1% de junio y marcando el registro mensual más alto desde marzo. Sin embargo, analistas destacaron un dato alentador: la inflación núcleo, que excluye precios estacionales y regulados, se desaceleró al 1,9%, el menor nivel desde el inicio de la serie en 2019 (excluyendo el período de pandemia).
De acuerdo con los economistas, gran parte de la suba del mes se explicó por factores estacionales vinculados a las vacaciones de invierno y aumentos en servicios, por lo que podría revertirse parcialmente en agosto. Este comportamiento ayudaría a compensar un eventual traslado a precios de la suba del dólar registrada a fines de julio.
Desde Outlier señalaron que “el componente núcleo perforó el 2% mensual y mantiene una tendencia desinflacionaria”, mientras que para PPI el dato deja “un sabor agridulce” porque, aunque la inflación general subió, el núcleo se moderó.
En cuanto al llamado pass-through (traslado de la devaluación a los precios), las consultoras coinciden en que por ahora es limitado. Factores como la menor volatilidad del dólar frente a episodios anteriores, las tasas reales altas y la desaceleración del consumo contribuirían a contenerlo. Aun así, se espera que el debate se reavive con los datos de agosto y septiembre.
Proyecciones privadas ubican la inflación nacional de agosto en torno al 2,5%, con un registro similar en septiembre, siempre que el tipo de cambio mantenga cierta estabilidad.
