El presidente de la Cámara de Diputados se pronunció por primera vez tras ser mencionado en la causa de corrupción vinculada a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Lo hizo en redes sociales, retuiteando un análisis que sugiere que los audios filtrados responden a una estrategia política en la previa a las elecciones.
El silencio oficial y la primera reacción
Hasta ahora, el Gobierno había optado por el silencio frente a las acusaciones del exdirector de la ANDIS, Diego Spagnuolo, quien señaló a funcionarios del círculo íntimo presidencial —incluidos Karina Milei, Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem— como partícipes de un esquema de sobornos en la compra de medicamentos.
En ese contexto, Martín Menem rompió el hermetismo oficial con una señal indirecta: compartió en su cuenta de X un hilo del politólogo Julio Burdman sobre el “momento óptimo” para lanzar operaciones políticas. Allí se menciona la teoría de la “sorpresita de octubre” en la política estadounidense, que sostiene que filtraciones o denuncias impactan más si se difunden entre 15 y 20 días antes de una elección.
El mensaje entre líneas
El retuit de Menem refuerza la hipótesis instalada en las últimas horas por el oficialismo: que los audios divulgados forman parte de una estrategia de campaña negativa contra Javier Milei y su espacio político. Sin embargo, ni el propio Presidente, ni su hermana Karina ni los funcionarios directamente señalados salieron a desmentir de manera concreta las acusaciones.
Según la interpretación del Gobierno, el caso se trataría de una “opereta” para desgastar al oficialismo antes de las elecciones. Pero el argumento aún no se acompaña de denuncias formales contra eventuales responsables ni de explicaciones públicas que desarmen el contenido de los audios.
Una denuncia que avanza en la Justicia
Mientras tanto, la causa judicial avanza bajo la órbita del juez federal Sebastián Casanello y el fiscal Franco Picardi, quienes ordenaron allanamientos, secuestro de documentación y peritaje de celulares. El expediente ya generó un terremoto político en el Congreso y amenaza con escalar en los próximos días.
El gesto de Martín Menem, lejos de aclarar el panorama, confirma la estrategia de la Casa Rosada: atribuir las filtraciones a una operación electoral mientras evita dar respuestas directas sobre las denuncias de corrupción que golpean al corazón del oficialismo.
