Washington respalda a Milei: apoyo de Trump y monitoreo diplomático ante la tensión interna

La Casa Blanca considera a Javier Milei un aliado estratégico en América Latina y sigue de cerca la crisis institucional que enfrenta el Gobierno con la oposición y su propia vicepresidenta.

Mientras el escenario político argentino atraviesa uno de los momentos más complejos desde el inicio del gobierno libertario, la administración republicana de Estados Unidos consolida su respaldo a Javier Milei, valorando la afinidad ideológica con el mandatario argentino y su alineamiento geopolítico.

Fuentes diplomáticas aseguran que el vínculo personal entre Donald Trump y Milei es clave para comprender el apoyo que llega desde Washington, tanto en el plano bilateral como en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En este contexto, el Departamento de Estado, la Casa Blanca y la Secretaría del Tesoro monitorean con atención los movimientos internos del oficialismo argentino, las disputas parlamentarias con la oposición y, especialmente, el inédito enfrentamiento público entre Milei y su vicepresidenta, Victoria Villarruel.

Tensiones internas que cruzan fronteras

La reciente publicación de Villarruel en redes sociales, cuestionando el rumbo del ajuste y sugiriendo recortes en áreas sensibles del Estado, sorprendió incluso a los observadores norteamericanos. Si bien en Washington reconocen que la vicepresidenta tiene un peso institucional limitado, la escalada mediática con el presidente encendió alarmas por sus posibles repercusiones en los mercados financieros y en la estabilidad del programa económico.

A la vez, la administración estadounidense ya contempla un escenario de veto presidencial a las leyes sociales que el Senado impulsa con el respaldo del peronismo y algunos sectores aliados. En caso de que Diputados insista y se rechace el veto, el Gobierno argentino anticipó que judicializará el conflicto ante el fuero Contencioso Administrativo.

Este posible desenlace podría entorpecer el cronograma del acuerdo con el FMI, donde Argentina busca un desembolso clave de 2.000 millones de dólares para fortalecer sus reservas. La gestión libertaria necesita el respaldo del directorio del Fondo para aprobar la revisión del programa económico y obtener el “waiver” por no haber cumplido la meta de acumulación de divisas.

Trump, Bessent y Georgieva: la clave del respaldo externo

Donald Trump, desde su retorno al centro del poder republicano, mantiene una línea directa con Milei. Ambos comparten no solo una visión económica, sino también un enfoque ideológico sobre el rol del Estado y la política exterior.

En paralelo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, juegan un papel central en la estrategia de respaldo. Bessent es visto como un operador clave que busca ordenar el trabajo de los técnicos del Fondo y convencer al board sobre la viabilidad del plan argentino, mientras Georgieva mantiene un contacto fluido con el ministro Luis Caputo para destrabar el acuerdo.

Si la negociación avanza según lo previsto, el directorio del FMI debería reunirse antes de fin de mes para aprobar el desembolso y consolidar el acompañamiento institucional a la Argentina.

Viaje en agenda y causas pendientes

Como gesto de agradecimiento, Milei prevé una nueva visita a Washington en las próximas semanas, donde podría sellar un entendimiento arancelario con Estados Unidos y mostrar al mundo un renovado respaldo internacional. Además, la Casa Blanca ya dejó trascender que apoyará al país en la disputa legal internacional por la estatización de YPF, otra jugada clave para reforzar la imagen del Gobierno frente a los mercados.

Aunque el escenario local se torna cada vez más desafiante, con gobernadores fortalecidos, tensión en el Congreso y fricciones internas, el respaldo externo se mantiene firme. Desde Washington, el gobierno de Milei es visto como un socio confiable para avanzar con reformas estructurales y redefinir el rol de Argentina en la región, aún en medio de un panorama político y social profundamente dividido.