No se olviden de Cabezas: a 29 años del crimen que marcó un antes y un después en el periodismo argentino

A 29 años del asesinato de José Luis Cabezas, el reclamo de memoria y justicia sigue vigente y vuelve a ocupar un lugar central en la agenda pública. Su crimen, ocurrido en enero de 1997, permanece como uno de los ataques más graves contra la libertad de expresión en la historia reciente de la Argentina y como un símbolo de los límites que el poder intentó imponerle al periodismo.

Cabezas nació el 28 de noviembre de 1961 en Wilde y encontró en la fotografía una manera de contar la realidad. A fines de los años 80 se incorporó a revista Noticias, donde se consolidó como reportero gráfico. Su trabajo alcanzó un punto decisivo durante el verano de 1996, cuando cubría la temporada en Pinamar, escenario habitual de empresarios, políticos y figuras de poder.

En ese contexto, Cabezas logró lo que parecía imposible: fotografiar a Alfredo Yabrán, un empresario poderoso cuyo rostro no había sido publicado hasta entonces. La imagen salió en la tapa de Noticias el 3 de marzo de 1996 y rompió un pacto de silencio que incomodó a los sectores más influyentes de la década del 90.

Un año después, el 25 de enero de 1997, Cabezas fue secuestrado tras cubrir un evento empresarial. Al día siguiente, su cuerpo apareció dentro de un auto incendiado en una cava de General Madariaga, con dos disparos en la cabeza. La investigación judicial determinó que el crimen fue ejecutado por una banda con apoyo policial y que Yabrán fue el autor intelectual. El empresario se suicidó en 1998, antes de ser detenido.

El asesinato provocó una conmoción nacional sin precedentes y movilizaciones masivas bajo una consigna que aún perdura: “No se olviden de Cabezas”. Si bien hubo condenas a los responsables materiales, el paso del tiempo y la posterior liberación de varios de ellos mantienen abierto el debate sobre la impunidad y el alcance real de la justicia.

Cada 25 de enero, familiares, colegas y organizaciones periodísticas renuevan el homenaje y el reclamo. Actos en Pinamar y en la cava de General Madariaga recuerdan no solo a José Luis Cabezas, sino también el valor de informar, el derecho a saber y la necesidad de defender la libertad de prensa frente a cualquier intento de silenciarla.