Otra oportunidad para la Selección: el cambio de Scaloni que complicó el partido y la apuesta que terminó dándole la clasificación

La clasificación de la Selección argentina a las semifinales del Mundial 2026 dejó una enseñanza táctica que Lionel Scaloni seguramente tendrá presente de cara al duelo frente a Inglaterra. Aunque el triunfo por 3-1 sobre Suiza terminó siendo contundente, el desarrollo del partido mostró dos versiones muy diferentes del equipo: una conservadora que lo hizo sufrir y otra ofensiva que terminó resolviendo la serie.

Un planteo demasiado cauteloso

Tras la clasificación, Scaloni reconoció que antes del encuentro había pensado realizar varios cambios en el equipo, una frase que permitió entender parte de la estrategia elegida para enfrentar a Suiza.

Argentina comenzó de la mejor manera con el gol de Alexis Mac Allister a los 10 minutos, tras una jugada preparada en un córner diseñada por Walter Samuel. El tanto parecía abrir un escenario ideal para controlar el partido y ampliar la diferencia.

Sin embargo, ocurrió lo contrario.

En lugar de adelantar sus líneas y aprovechar las dificultades ofensivas del conjunto suizo, la Selección retrocedió, cedió la posesión y priorizó defender la ventaja mínima. Ese repliegue permitió que Suiza creciera lentamente hasta encontrar el empate de Dan Ndoye en el segundo tiempo.

El empate y la expulsión de Embolo

El 1-1 terminó siendo la consecuencia de un desarrollo que había cambiado de dueño.

Pocos minutos después llegó otro momento clave: la expulsión de Breel Embolo dejó a Suiza con diez jugadores. Aunque el escenario parecía ideal para que Argentina recuperara el control, el equipo siguió sin encontrar claridad y el encuentro se encaminó al tiempo suplementario.

La lesión que cambió todo

El verdadero punto de inflexión llegó durante la prórroga.

La salida de Leandro Paredes por una molestia física obligó al cuerpo técnico a modificar los planes. En lugar del ingreso previsto de Exequiel Palacios, Scaloni apostó por José Manuel López y rompió el esquema habitual.

La modificación transformó por completo el funcionamiento ofensivo.

Con Lautaro Martínez y López como referencias de área, Lionel Messi ganó libertad para moverse entre líneas, mientras Julián Álvarez encontró espacios para atacar. Además, Thiago Almada se sumó a un frente ofensivo mucho más agresivo.

La apuesta ofensiva destrabó el partido

Con cinco futbolistas de vocación ofensiva, Argentina dejó de administrar el resultado y pasó a buscar decididamente la victoria.

La recompensa llegó rápidamente:

  • A los 112 minutos, Julián Álvarez marcó el 2-1 con un gran remate.
  • Ya en el descuento, Lautaro Martínez selló el 3-1 definitivo.

La amplitud del marcador terminó ocultando un desarrollo mucho más complejo, pero dejó una conclusión clara.

Una enseñanza para la semifinal

El partido frente a Suiza mostró que Argentina encontró su mejor versión cuando abandonó el planteo conservador y decidió asumir el protagonismo.

Scaloni también dejó una señal positiva: supo leer el partido, modificar el esquema a tiempo y encontrar soluciones desde el banco.

Con Inglaterra como próximo rival en las semifinales del Mundial 2026, la Selección buscará apoyarse en esa capacidad de adaptación para afrontar uno de los desafíos más importantes del torneo.