La contracción del empleo formal en la Argentina continúa mostrando señales preocupantes. En los últimos 22 meses, casi 20.000 empresas cerraron sus puertas en todo el país y más de 260.000 trabajadores dejaron de estar registrados, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). El fenómeno se traduce en una reducción sostenida del universo de empleadores y en una migración forzada de trabajadores hacia la informalidad o la desocupación.
De acuerdo con las cifras oficiales, en noviembre de 2023 —previo al inicio de la gestión de Javier Milei— existían 511.337 empleadores registrados. Para septiembre de 2025, último dato disponible, ese número descendió a 492.223, lo que implica el cierre de 19.114 unidades productivas. En paralelo, la cantidad de trabajadores formales pasó de 9.840.290 a 9.576.189, una caída de 264.101 puestos registrados.
La Superintendencia de Riesgos del Trabajo, que administra el sistema de cobertura obligatoria para el empleo formal, utiliza estos registros como indicador clave de la evolución del mercado laboral. La baja no solo refleja despidos, sino también el achicamiento o desaparición de empresas que dejan de operar dentro del circuito legal.
Los sectores más golpeados por esta dinámica fueron la construcción, la industria manufacturera, el comercio y el sector público. En el caso de la construcción, el impacto fue doble: por un lado, la paralización de la obra pública nacional; por otro, el aumento de costos que afectó la viabilidad de proyectos privados. En la administración pública, los recortes de personal impulsados por la política de ajuste también se reflejaron rápidamente en los registros.
Desde la SRT señalan que durante 2024 se observó una leve recuperación en la cantidad de empleadores y trabajadores registrados, aunque insuficiente para compensar la pérdida acumulada. La tendencia general sigue siendo negativa y plantea un desafío estructural para el mercado laboral argentino.
Si bien parte de los trabajadores que perdieron su empleo formal podrían haber encontrado nuevas ocupaciones, la diferencia en los números indica que una porción significativa quedó fuera del sistema registrado. Esto implica menor protección social, menor recaudación y un mercado laboral cada vez más fragmentado, en un contexto en el que el Gobierno sostiene que la reforma laboral en debate será clave para revertir esta situación a partir de 2026.
