Mientras Venezuela enfrenta las consecuencias del peor terremoto registrado en el país en un siglo, la destrucción del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía se convirtió en uno de los principales obstáculos para el ingreso de asistencia humanitaria.
Con un saldo oficial de 589 muertos, 4.300 heridos y miles de personas desaparecidas, los equipos de rescate también deben hacer frente a una infraestructura seriamente dañada que dificulta las operaciones de emergencia.
Maiquetía, uno de los puntos más afectados
La región de La Guaira, donde se ubica el principal aeropuerto internacional del país, fue una de las zonas más golpeadas por los dos terremotos.
Según los primeros reportes, más de un centenar de edificios colapsaron en esa área, dejando a numerosas personas atrapadas bajo los escombros.
Además de los daños en la ciudad, el sismo provocó importantes afectaciones en la terminal aérea, incluyendo sectores de embarque y arribos, mientras que la pista sufrió grietas y rajaduras que dejaron al aeropuerto fuera de servicio.
La ayuda debe ingresar por otras ciudades
La inutilización del aeropuerto de Maiquetía obliga a que la ayuda internacional llegue a otros puntos del país para luego ser trasladada por vía terrestre hasta las zonas afectadas.
Sin embargo, esa alternativa también presenta dificultades debido al deterioro de la red vial. Varias rutas y accesos muestran importantes daños estructurales, lo que ralentiza el traslado de personal, equipos de rescate y suministros.
Esta situación representa un desafío adicional para los operativos de búsqueda y asistencia en las primeras horas posteriores a la tragedia, consideradas fundamentales para localizar sobrevivientes.
Operativo internacional
Ante la magnitud del desastre, Naciones Unidas y al menos 16 países desplegaron misiones de asistencia humanitaria para colaborar con las tareas de rescate y reconstrucción.
No obstante, las dificultades logísticas derivadas de los daños en la infraestructura obligan a reorganizar los corredores de ingreso de la ayuda, mientras continúan las labores para restablecer la conectividad aérea.
Las autoridades venezolanas mantienen el balance oficial en 589 víctimas fatales y 4.300 heridos, aunque organismos y fuentes internacionales advierten que esa cifra podría aumentar a medida que avancen las tareas de búsqueda en las zonas donde aún permanecen personas desaparecidas.
