El gobernador bonaerense Axel Kicillof lanzó este sábado durísimas críticas contra el presidente Javier Milei, en el marco del escándalo por presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) que involucra a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y a dirigentes del entorno libertario.
“El problema es el contenido de los audios. Ahora aparece uno de Karina en una reunión privada donde dudo que haya kukas”, afirmó Kicillof, desmintiendo la hipótesis de “operación política” que el Gobierno intenta instalar. Y agregó: “Si fuera una operación, los audios serían falsos. Ya dijeron que son verdaderos. Veo que tienen filtraciones”.
El mandatario provincial también apuntó contra la influencia de la familia Menem dentro del Gobierno: “Nos enteramos de que está lleno de Menem este Gobierno. Más casta imposible. Estaban escondidos. Surgieron ahora. No era Karina el jefe, eran los Menem”.
En medio de la polémica, Eduardo Menem, exsenador, denunció una “campaña de desprestigio” contra su familia y sostuvo que se están realizando juicios “antes de que se pronuncie la Justicia”.
Kicillof no se guardó nada y fue más allá en sus declaraciones: “Milei no era lo que parecía, es un empleado, no es el dueño del circo, es un payaso”. Además, lo acusó de estar subordinado a los intereses de los sectores más poderosos: “Es un tipo subordinado a los intereses, a los poderosos. Se le cae la baba, ve un rico y tira espuma por la boca”.
Mientras tanto, desde la Casa Rosada, el vocero presidencial Manuel Adorni reconoció la gravedad de la situación: “Si los audios son verdaderos, estamos ante un escándalo sin precedentes. Sería la primera vez en la historia argentina que se graba a un funcionario dentro de la Casa Rosada”. Sin embargo, insistió en que la difusión de ese material responde a una “operación de desinformación” para influir en el proceso electoral a pocos días de las elecciones en la provincia de Buenos Aires.
El caso de las coimas en la ANDIS, que tiene como epicentro a la droguería Suizo Argentina y al exdirector Diego Spagnuolo, sigue creciendo y amenaza con convertirse en uno de los mayores escándalos de la gestión libertaria.
