El presidente Javier Milei oficializó este jueves el veto total a la Ley de Emergencia Pediátrica, una norma que había sido aprobada en el Congreso con amplio respaldo y que garantizaba recursos para el funcionamiento del Hospital Garrahan, el centro de salud infantil más importante del país.
La decisión fue publicada en el Decreto 651/2025 en el Boletín Oficial, con la firma de Milei y todo su gabinete. El mandatario justificó el veto argumentando que el proyecto carecía de financiamiento genuino y presentaba “ambigüedades” en su redacción.
Una ley con fuerte respaldo
La iniciativa había sido sancionada en el Senado el pasado 22 de agosto, con 62 votos a favor y apenas ocho en contra, provenientes de legisladores libertarios y macristas. El texto contemplaba una recomposición salarial para médicos y personal de salud, la asignación de recursos extraordinarios y la priorización de insumos críticos durante un año.
Ahora, la oposición podrá insistir en el Congreso para revertir el veto presidencial, aunque para ello necesitará reunir dos tercios de los votos en ambas cámaras, un desafío político en el actual escenario de fragmentación.
Los argumentos del Gobierno
Según el Poder Ejecutivo, la norma “carece de financiamiento genuino” y “profundiza distorsiones salariales”. El decreto advierte que el personal del Garrahan habría quedado con ingresos superiores al resto de los trabajadores del sistema sanitario, lo que —según la Casa Rosada— “generaría inequidades dentro del sector”.
Además, el oficialismo planteó que la aplicación de la ley “erosionaría la coparticipación federal” y “pondría en riesgo la estabilidad presupuestaria de la Nación y las provincias”.
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, fue categórico días atrás al señalar que “el Garrahan es eminentemente gasto público”, una definición que reflejó la postura del gobierno de ajustar incluso sobre áreas sensibles como la salud pediátrica.
El contraste con otras medidas
La decisión llega en un contexto en el que Milei optó por resignar recursos fiscales a través de la reducción de retenciones y la baja del Impuesto a los Bienes Personales, lo que benefició principalmente a los sectores más ricos. En contraste, el veto afecta directamente a un hospital de referencia nacional al que acuden niños con patologías graves, como cáncer y enfermedades de alta complejidad.
La medida ya generó un fuerte rechazo de la oposición y de sectores sociales que anticipan un intento de revertir el veto en el Congreso. Sin embargo, el oficialismo ratificó que no dará marcha atrás en su plan de ajuste del gasto público.
