El conflicto en Medio Oriente suma señales mixtas en medio de la tensión entre Irán, Israel y Estados Unidos. Por un lado, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, expresó la voluntad de su país de avanzar hacia el fin de la guerra. Por otro, dejó en claro que cualquier acuerdo dependerá de condiciones concretas que garanticen la seguridad futura de Teherán.
Durante una conversación con autoridades europeas, el mandatario sostuvo que Irán está dispuesto a cerrar el conflicto, pero remarcó que necesita compromisos firmes que eviten nuevos ataques. “Tenemos la voluntad necesaria para terminar este conflicto, siempre que se cumplan condiciones esenciales”, afirmó.
En paralelo, desde Estados Unidos bajaron el tono respecto a una posible escalada. El presidente Donald Trump aseguró que no está en sus planes atacar los depósitos de uranio altamente enriquecido de Irán, al considerar que se trata de objetivos de difícil acceso. “Está tan profundamente enterrado que sería muy difícil para cualquiera”, explicó.
Las declaraciones del líder estadounidense marcan un cambio de enfoque en el marco de la ofensiva que Washington llevó adelante junto a Israel. Según indicó, los ataques previos ya habrían debilitado de forma significativa la capacidad militar iraní.
Trump incluso fue más allá al sostener que Irán atraviesa un momento crítico tras los bombardeos. “Ha sido devastado. No tienen ya poder militar”, aseguró, y estimó que el país necesitaría varios años para reconstruir su capacidad defensiva.
En este escenario, el programa nuclear iraní sigue siendo uno de los principales ejes del conflicto. La ofensiva iniciada a fines de febrero tuvo como objetivo frenar el desarrollo de armamento nuclear, aunque ahora Estados Unidos parece relativizar la necesidad de destruir físicamente las reservas de uranio para considerar cumplidos sus objetivos estratégicos.
Con posturas que combinan señales de negociación y advertencias implícitas, el rumbo del conflicto dependerá en gran medida de las garantías que se logren establecer y del papel que juegue la cuestión nuclear en las próximas conversaciones.
