Murió Miguel Ángel Russo, un hombre de fútbol, de valores y de lealtad

El fútbol argentino está de luto. Este miércoles falleció a los 69 años Miguel Ángel Russo, uno de los entrenadores más queridos y respetados del país, símbolo de trabajo, humildad y compromiso.

La noticia fue confirmada por su familia y luego ratificada por Boca Juniors, club con el que conquistó la Copa Libertadores 2007 y donde dejó una huella imborrable. “Miguel deja una huella imborrable en nuestra institución y será siempre un ejemplo de alegría, calidez y esfuerzo”, escribió el club en un comunicado oficial.

Russo se encontraba atravesando una internación domiciliaria en su casa de Lanús, producto del avance del cáncer que le había sido diagnosticado en 2017. Aun en su enfermedad, se mantuvo activo y optimista hasta el final.

Un legado que trasciende el fútbol

Más allá de los títulos, Russo fue un ejemplo de liderazgo silencioso, de trabajo sin estridencias y de fidelidad hacia los valores del deporte. Fue el último técnico argentino en ganar la Libertadores con Boca, acompañado por Juan Román Riquelme, con quien formó una dupla recordada por el hincha xeneize.

Su carrera, que abarcó más de tres décadas, lo llevó a dirigir clubes de la talla de Vélez Sarsfield, San Lorenzo, Rosario Central, Racing, Millonarios de Colombia y Cerro Porteño, entre otros. En todos dejó la misma marca: respeto, disciplina y cercanía con sus jugadores.

“Miguelo”, el hombre detrás del DT

Nacido en Valentín Alsina en 1956, Russo fue un mediocampista de raza que jugó toda su carrera en Estudiantes de La Plata, donde disputó más de 400 partidos y ganó el Metropolitano de 1982. Al retirarse, eligió el camino de la conducción técnica con la misma pasión con la que jugó.

Quienes lo conocieron lo describen como un hombre honesto, sereno y profundamente humano, que siempre priorizó al grupo antes que a la figura individual. “El fútbol me dio todo, y lo único que intenté fue devolverle un poco de lo que me enseñó”, solía decir.

Hoy, el fútbol argentino despide a un maestro y referente. No solo por los trofeos, sino por los valores que representó: la dignidad, la coherencia y la entrega.