La provincia de Tucumán atraviesa horas críticas tras las graves inundaciones que arrasaron parte del sur del territorio y obligaron a cientos de familias a abandonar sus casas en plena madrugada. La localidad de La Madrid es una de las zonas más afectadas, donde numerosos vecinos debieron autoevacuarse y pasar la noche a la intemperie.
Las imágenes difundidas muestran una escena desoladora: carpas improvisadas, autos estacionados al costado de la ruta y colectivos utilizados como refugio, mientras las familias intentan resguardarse con lo poco que pudieron rescatar de sus hogares.
Según relataron los habitantes del lugar, en la zona no hay electricidad ni señal telefónica, lo que dificulta la comunicación y complica las tareas de asistencia a los damnificados.
La situación se agravó tras el desborde del río Marapa, ubicado a unos 15 o 20 kilómetros de la localidad, lo que provocó que el agua avanzara rápidamente hacia el pueblo. En algunos sectores, el nivel superó los dos metros, mientras que en viviendas de una sola planta el agua llegó a cubrir incluso los techos.
El fenómeno ocurrió en medio de lluvias extraordinarias en el noroeste argentino. En apenas 24 horas se registraron cerca de 170 milímetros de precipitaciones, cuando el promedio habitual para todo el mes de marzo ronda los 130 milímetros.
La emergencia también alcanza a otras localidades del sur tucumano como Graneros, La Cocha, Simoca y Juan Bautista Alberdi, donde también se reportaron evacuaciones y anegamientos.
Además, varias rutas quedaron intransitables, entre ellas la ruta provincial 334 y la ruta nacional 38, lo que dejó a la localidad prácticamente aislada durante varias horas.
En medio del desastre, se multiplican los testimonios de vecinos que lo perdieron todo. Ángel, un residente de un barrio cercano al puente de La Madrid, contó que debió abandonar su vivienda junto a su familia en plena inundación.
“Perdimos todo, no quedó nada”, relató mientras permanecía con sus nietos en una carpa improvisada al costado de la ruta.
El hombre explicó que el agua alcanzó una altura cercana a los tres metros y que apenas lograron escapar antes de que la vivienda quedara completamente cubierta. “Se veían solo los techos. Nosotros levantamos un metro pensando que iba a alcanzar, pero nadie imaginaba que el agua iba a subir tanto”, recordó.
Según contó, su familia solo pudo rescatar algunos objetos antes de salir. “Prácticamente todo quedó adentro. Saqué la cocina y lo que pude, pero todo está perdido”, lamentó.
Mientras esperan que el nivel del agua comience a descender, los vecinos intentan reorganizarse con lo mínimo indispensable y piden ayuda para poder empezar de nuevo.
“Lo que más hace falta ahora son colchones, camas y elementos básicos. La madera se puede salvar, pero los colchones no”, explicó.
