Tras ser designado por Javier Milei como nuevo ministro de Defensa de la Nación, el teniente general Carlos Presti rompió el silencio y dejó sus primeras definiciones públicas, en un mensaje donde agradeció al Presidente y al ministro saliente Luis Petri, al tiempo que remarcó el papel central que —según sus palabras— deberán ocupar las Fuerzas Armadas en la nueva etapa del país.
La designación de Presti marcó un hecho inédito desde el retorno de la democracia en 1983, ya que Milei optó por colocar a un militar en actividad recientemente en un cargo político de máxima relevancia, en lugar de mantener en el puesto al diputado electo por La Libertad Avanza, Luis Petri. La decisión generó inmediato impacto en el arco político y abrió un fuerte debate sobre el rumbo que tendrá la política de Defensa en la Argentina.
A través de su cuenta oficial en la red social X, el nuevo ministro expresó: “Gracias Presidente Javier Milei por elegirme para este nuevo desafío y gracias Ministro Luis Petri por la confianza en estos dos años”, dando a entender que su llegada al gabinete responde a un proceso previo de trabajo conjunto.
En ese mismo mensaje, dejó una frase que rápidamente llamó la atención en el ámbito político y militar: “Las Fuerzas Armadas tienen y deben estar a la altura del nuevo rol protagónico que la Argentina tendrá en el mundo de la mano del Presidente Milei”. La declaración fue interpretada por algunos sectores como un alineamiento directo con la proyección internacional que busca imprimirle el actual Gobierno, en sintonía con Estados Unidos y las políticas impulsadas por Donald Trump.
Carlos Presti, nacido en la Ciudad de Buenos Aires en 1966, cuenta con una extensa trayectoria dentro del Ejército Argentino. Egresó del Colegio Militar de la Nación como subteniente de infantería e integró la promoción 118 de esa institución. A lo largo de su carrera ocupó cargos clave como comandante de la IV Brigada Aerotransportada, jefe del Regimiento de Asalto Aéreo 601 y director del propio Colegio Militar ubicado en El Palomar.
Además, participó en misiones de paz de Naciones Unidas en Haití y se desempeñó como agregado militar en la Embajada argentina en Guatemala, con extensión en El Salvador, Honduras y Nicaragua, durante la presidencia de Mauricio Macri. Ya bajo el mandato de Javier Milei, fue ascendido y designado como jefe del Estado Mayor General del Ejército, en un movimiento que supuso el retiro de varios oficiales superiores más antiguos que él.
Ahora, como flamante ministro de Defensa, su figura queda en el centro del tablero político. Su designación no solo rompe una tradición de más de cuatro décadas, sino que abre interrogantes sobre el futuro vínculo entre el poder civil y las Fuerzas Armadas en un contexto regional e internacional cada vez más tensionado.
