Renunció Gerardo Werthein: tensiones internas y el poder del círculo de Santiago Caputo precipitaron su salida

Gerardo Werthein presentó su renuncia como ministro de Relaciones Exteriores tras semanas de rumores y versiones encontradas dentro del Gobierno. La dimisión fue oficializada anoche ante el presidente Javier Milei, luego de una jornada cargada de especulaciones que confirmaron la creciente fractura interna del Gabinete libertario.

Aunque inicialmente se preveía que Werthein dejaría el cargo después de las elecciones del próximo domingo, la decisión se adelantó por las tensiones con el asesor presidencial Santiago Caputo, considerado uno de los hombres más influyentes del entorno de Milei. Según fuentes cercanas al excanciller, la falta de respaldo del presidente frente a las presiones del aparato digital libertario fue el factor determinante que aceleró su salida.

El desgaste se había profundizado tras el fallido encuentro diplomático con Donald Trump, que generó críticas dentro del oficialismo. En esa reunión, el expresidente estadounidense habría condicionado su apoyo financiero a un eventual triunfo de La Libertad Avanza, situación que dejó a Werthein en el centro de las controversias. Desde entonces, el funcionario fue blanco de ataques en redes sociales por parte de cuentas afines al oficialismo digital, que lo acusaban de tener “malos contactos” con sectores demócratas y con los Clinton.

“Estaba cansado de que lo operen desde adentro”, reconocieron fuentes de la Cancillería. El empresario y dirigente deportivo había asumido el cargo en noviembre de 2024, impulsado por su cercanía con Milei y con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Durante su gestión, consolidó el alineamiento diplomático con Estados Unidos e Israel, pero no logró construir una base política sólida dentro del círculo más duro del poder libertario.

Hasta el momento, no se informó quién reemplazará a Werthein al frente del Palacio San Martín. Su renuncia deja un vacío clave en la política exterior del Gobierno justo en plena campaña electoral y vuelve a poner bajo la lupa la influencia creciente de Santiago Caputo, pieza central del “triángulo de hierro” que domina la toma de decisiones más sensibles del oficialismo.