Rescate histórico en Luján: trasladan a los últimos animales del ex zoológico a santuarios europeos

En un operativo sin precedentes, los últimos grandes animales que permanecían en el predio del ex zoológico de Lujáncomenzaron su viaje hacia santuarios en Europa. Los osos pardos Gordo y Florencia y la tigresa Flora fueron retirados tras meses de preparación veterinaria y logística, marcando el cierre definitivo de una etapa atravesada por denuncias de maltrato y polémicas.

El traslado fue coordinado por la organización internacional Four Paws, que trabajó en conjunto con equipos veterinarios argentinos y europeos para garantizar el bienestar de los animales durante cada fase del procedimiento.

Un despliegue complejo y planificado

Desde la madrugada, el predio fue escenario de una intensa actividad. Veterinarios, rescatistas y especialistas en fauna silvestre supervisaron el ingreso voluntario de los animales a cajas metálicas especialmente diseñadas para transporte internacional.

Los camiones partieron rumbo al Aeropuerto Internacional de Ezeiza con una parada técnica en General Las Heras para nuevos controles médicos. Durante el operativo, se observó nerviosismo en Florencia, mientras que Gordo —que supera los 650 kilos— se mantuvo relativamente tranquilo. Flora fue la primera en iniciar el traslado.

Especialistas aclararon que el estrés es una reacción esperable, ya que los tres ejemplares vivieron toda su vida en cautiverio y enfrentan un cambio drástico de entorno.

Destino: Bulgaria y Países Bajos

Los osos viajarán al santuario de Belitsa, en Bulgaria, ubicado a unos 167 kilómetros de Sofía. Allí cumplirán una cuarentena sanitaria antes de integrarse progresivamente con otros ejemplares.

La tigresa Flora, en tanto, será trasladada a un santuario en Ámsterdam, donde iniciará un proceso de rehabilitación adaptado a sus necesidades.

El objetivo no es reinsertarlos en la vida salvaje —algo inviable tras años de cautiverio— sino permitirles desarrollar conductas naturales en espacios amplios y controlados.

Secuelas del cautiverio

Durante los meses previos, los animales fueron sometidos a estudios clínicos, radiografías y tratamientos. Gordo y Florencia presentaban problemas dentales por morder los alambres de sus recintos, una señal del estrés prolongado. Además, el oso macho sufría obesidad producto de la falta de actividad física.

Uno de los mayores desafíos fue acostumbrarlos a las cajas de transporte sin sedación. Durante semanas, los especialistas colocaron alimento y agua en el interior hasta lograr que ingresaran por sus propios medios.

El cierre de una etapa polémica

El ex zoológico de Luján fue clausurado hace cinco años tras múltiples denuncias por maltrato animal y condiciones inadecuadas. Durante años fue cuestionado por permitir el contacto directo entre visitantes y animales salvajes.

Tras el cierre, más de 60 felinos y otros ejemplares permanecieron en el predio mientras avanzaban procesos judiciales y administrativos para su reubicación.

Las autoridades destacaron que se trata de uno de los rescates más complejos realizados en Argentina, tanto por la inversión económica como por la coordinación internacional requerida.