La menor permanece internada en terapia intensiva en Ramos Mejía. Los médicos lograron estabilizarla, pero aún no pudieron operarla para extraer el proyectil. La Justicia investiga el origen del disparo y, por el momento, no hay detenidos.
La nena de 12 años que fue alcanzada por una bala perdida durante los festejos de Navidad en la localidad bonaerense de Ramos Mejía continúa internada en estado delicado y aún no pudo ser sometida a una intervención quirúrgica. El disparo ocurrió minutos después de la medianoche del 25 de diciembre, mientras la menor celebraba Nochebuena junto a su familia en el partido de La Matanza.
La víctima, identificada como Angelina, se encontraba con familiares y otros niños en la intersección de las calles Pedro Castelli y Madero cuando repentinamente se desplomó. Antes de perder el conocimiento, alcanzó a advertir: “Me quema, me quema la cabeza”. En un primer momento, los adultos creyeron que se trataba de un accidente con pirotecnia, pero al advertir la presencia de sangre comprendieron la gravedad de la situación.
La niña fue trasladada de urgencia al Hospital San Juan de Dios, donde recibió las primeras atenciones. Debido a la complejidad del cuadro, los médicos resolvieron derivarla al Sanatorio de la Trinidad Ramos Mejía, donde permanece internada en terapia intensiva.
Según informaron fuentes médicas, Angelina logró ser estabilizada, pero el proyectil continúa alojado en la fosa posterior del cráneo y no presenta orificio de salida. Por el momento, los profesionales optaron por postergar la cirugía hasta que su estado general permita avanzar sin mayores riesgos. De acuerdo con el entorno familiar, no tendría comprometidas funciones motoras, aunque su evolución es seguida minuto a minuto.
La causa quedó a cargo de la fiscal Valeria Courtade, titular de la UFI N°3 de Morón, quien investiga el hecho bajo la principal hipótesis de una bala perdida disparada al aire durante los festejos navideños. Para avanzar en la investigación, será clave la extracción del proyectil, que permitirá determinar el tipo de arma utilizada y su posible origen.
En las horas posteriores al ataque, personal de la Policía Científica secuestró vainas servidas en al menos dos viviendas cercanas y recibió denuncias de vecinos que aseguraron haber visto caer balas durante la madrugada de Navidad. Además, se solicitaron imágenes de cámaras de seguridad de la zona para intentar reconstruir la trayectoria del disparo.
Familiares de la nena expresaron su desesperación y reclamaron justicia. “Estamos esperando y pidiendo fuerzas para que se recupere. Cada vez aparecen más vecinos que encontraron balas en sus casas”, señaló una tía de la menor, quien pidió que se investigue a fondo lo ocurrido para evitar nuevos episodios de este tipo.
El caso volvió a poner en foco los peligros de los disparos al aire durante celebraciones y las graves consecuencias que estas prácticas pueden generar, incluso a varios metros de distancia.
