Un fuerte cruce entre diputadas nacionales provocó escándalo en el Congreso tras la suspensión de una sesión. Una de ellas asegura haber recibido amenazas y pidió protección.
Lo que comenzó como una sesión ordinaria en la Cámara de Diputados terminó en un escándalo con acusaciones cruzadas y denuncias por amenazas. La diputada Lourdes Arrieta, del bloque opositor, acusó a su par oficialista Lilia Lemoine de haberla amenazado verbalmente luego de que se levantara abruptamente la sesión legislativa del miércoles.
Arrieta solicitó a la presidencia de la Cámara una intervención inmediata, asegurando que recibió presiones e intimidaciones por oponerse a una iniciativa que el oficialismo pretendía imponer sin consenso. “La violencia política no puede naturalizarse, ni dentro ni fuera del recinto”, sostuvo ante los medios.
Por su parte, Lemoine negó rotundamente las acusaciones y calificó el episodio como una “maniobra política para victimizarse”. Desde su entorno señalaron que se trató de un cruce verbal propio del calor del debate parlamentario.
La tensión generó malestar incluso dentro de los bloques aliados, que se pronunciaron a favor de abrir una investigación para esclarecer los hechos. Algunos legisladores solicitaron que se revisen las grabaciones de la sesión para determinar si hubo algún tipo de amenaza o conducta intimidatoria.
Este nuevo episodio profundiza la grieta política y evidencia el clima de confrontación en el Congreso, donde cada vez resulta más difícil construir consensos.
