Tensión máxima: Irán desafía el ultimátum de Trump y crece el riesgo de un ataque

La crisis en Medio Oriente entra en una fase crítica a pocas horas del vencimiento del ultimátum lanzado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien exige a Irán la reapertura del estrecho de Ormuz bajo la amenaza de una ofensiva militar de gran escala.

“Liberen el estrecho de Ormuz o desataré el infierno”, advirtió Trump en los últimos días, en una escalada verbal que eleva la tensión global. El mandatario incluso anticipó que, en caso de un ataque, los principales blancos serán las infraestructuras energéticas iraníes, con el objetivo de debilitar severamente al país.

Sin embargo, desde Teherán la respuesta fue firme. El canciller iraní, Abbas Araghchi, aseguró que cualquier ofensiva será respondida, lo que deja abierta la puerta a una escalada aún mayor del conflicto.

Mientras tanto, la guerra —que ya lleva varias semanas— continúa con ataques esporádicos de Irán contra Israel y objetivos vinculados a Estados Unidos en la región. En paralelo, el control del Golfo Pérsico sigue siendo un punto estratégico clave.

El estrecho de Ormuz, una vía marítima fundamental para el comercio global de petróleo, se convirtió en el epicentro del conflicto. Con apenas 35 kilómetros de ancho, es una ruta crítica que Irán ha demostrado poder bloquear mediante minas, drones, misiles y embarcaciones rápidas.

En este contexto, distintos países intentan mediar para evitar un enfrentamiento directo. Pakistán aparece entre los actores que buscan acercar posiciones y lograr al menos un entendimiento mínimo que permita reducir la tensión.

Sin señales de distensión y con el plazo a punto de vencer, el escenario se mantiene en máxima alerta. La posibilidad de un ataque estadounidense contra Irán podría marcar un punto de inflexión con consecuencias imprevisibles para toda la región y el mercado energético global.