El Gobierno de Javier Milei resolvió que la Argentina no continúe formando parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, poniendo fin a un largo período de participación del país en ese organismo internacional. La medida, aún no oficializada públicamente, responde a la política de reducir presencia y gastos en distintas agencias de las Naciones Unidas.
Según trascendió, la decisión ya fue comunicada al representante argentino ante la ONU, Francisco Tropepi, y se espera que lo mismo ocurra con Carlos Foradori en Ginebra. De esta forma, Argentina no presentará candidatura para integrar el Consejo este año, algo que ya se venía deslizando de manera extraoficial dentro del entorno presidencial.
El anuncio coincide con una nueva gira del Presidente por Estados Unidos, donde además de su agenda oficial se prevé una visita personal a su expareja Fátima Florez en Las Vegas.
Desde Amnistía Internacional alertaron sobre las consecuencias de esta decisión: “Las instituciones internacionales seguirán funcionando con o sin nuestro país, pero aunque no sorprenda, Milei no tiene interés en tener un lugar en esa mesa para influir en las normas y políticas del futuro, ni siquiera para proteger los derechos humanos de las personas en Argentina”.
La Casa Rosada sigue así el camino de países como Estados Unidos e Israel, que también se retiraron del Consejo. En el caso estadounidense, durante el gobierno de Donald Trump se denunció una supuesta “agenda antiisraelí” del organismo, postura que luego fue acompañada por el premier israelí Benjamin Netanyahu, quien acusó a la agencia de “propagar antisemitismo”.
La salida argentina marca un giro en la política exterior y abre interrogantes sobre la estrategia del Gobierno en foros multilaterales, en un contexto de debate internacional sobre el rol de las instituciones globales.
