En medio de la creciente presión cambiaria y de la crisis política que atraviesa la gestión libertaria, el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, confirmó que el Tesoro Nacional intervendrá en el mercado de cambios para frenar la escalada del dólar.
A través de su cuenta en la red social X, Quirno aseguró que “a partir de esta jornada el Tesoro participará en el mercado libre de cambios con el fin de contribuir a su liquidez y normal funcionamiento”. La decisión implica un giro drástico respecto de la estrategia inicial del gobierno de Javier Milei, que había defendido un esquema de bandas de flotación sin intervención oficial.
El anuncio llega tras varios días de especulación en la city financiera, donde ya se observaban caídas en los depósitos en dólares del Tesoro en el Banco Central, lo que alimentaba los rumores de intervenciones encubiertas. Un informe de la consultora 1816 había señalado que la operatoria ya se venía realizando de manera informal.
Giro en la estrategia cambiaria
La medida supone en los hechos el fin del sistema de bandas acordado con el FMI, que solo permitía vender divisas si el dólar tocaba el techo fijado, hoy en torno a $1.470. Sin embargo, con un tipo de cambio oficial que ya se encuentra apenas un 7,7% por debajo de ese límite, el Gobierno decidió adelantarse y actuar antes.
Fuentes oficiales confirmaron además que el Fondo Monetario Internacional fue consultado previamente y dio el visto bueno a la maniobra.
El objetivo inmediato es frenar la volatilidad cambiaria y evitar que la escalada del dólar se traslade a la inflación en los próximos meses. Sin embargo, para los analistas, la estrategia refleja la contradicción del oficialismo: mantener un discurso de libre flotación mientras recurre a todas las herramientas posibles —venta de futuros, tasas altas y ahora ventas del Tesoro— para controlar el mercado.
Contexto político y económico
El anuncio se conoce en un escenario complejo: el gobierno de Milei enfrenta denuncias de corrupción que alcanzan a Karina Milei, Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem, lo que se suma al malestar social por la suba de precios y la incertidumbre cambiaria.
Mientras tanto, el propio presidente había sostenido como un mantra que solo intervendría si el dólar tocaba el piso de la banda, algo que nunca ocurrió. Por el contrario, la divisa siguió subiendo en las últimas semanas, obligando a un cambio forzado de estrategia.
