El armado de un frente común entre La Libertad Avanza (LLA) y el PRO en la provincia de Buenos Aires parece estar encaminado, pero aún está lejos de cerrarse con total confianza. Mientras los equipos políticos de ambas fuerzas ultiman detalles a contrarreloj, desde ambos lados admiten que hay ruido interno, sospechas y cautela extrema a pocos días del cierre formal de alianzas partidarias, previsto para el 9 de julio.
En LLA celebraron en silencio el aval que dio la Asamblea y el Consejo Directivo del PRO bonaerense para avanzar con la alianza, aunque evitaron hacer declaraciones públicas. “No vamos a festejar antes de tiempo”, resumió un dirigente cercano a Karina Milei, que sigue de cerca el proceso de negociación.
Territorio, sospechas y negociaciones
Desde el espacio libertario, conducido territorialmente por Sebastián Pareja, reconocen que el acuerdo está en marcha, pero advierten que “no todos los intendentes amarillos están dispuestos a pintarse de violeta”, en alusión al color simbólico de LLA. Algunos nombres que generan dudas en el entorno libertario son los intendentes de Pergamino, Junín, Vicente López y 9 de Julio, y también Julio Garro en La Plata.
A su vez, Cristian Ritondo, principal armador bonaerense del PRO y aliado de Mauricio Macri, intentó calmar las tensiones explicando que la no mención explícita de LLA en el acta partidaria fue por cuestiones técnicas. Pero los libertarios no terminan de confiar plenamente, y temen que algunos sectores del PRO busquen negociar beneficios sin comprometerse del todo con el proyecto común.
¿Quién necesita más a quién?
Desde el PRO, algunos dirigentes consideran que el Gobierno nacional necesita más de ellos que viceversa, sobre todo tras las dificultades que enfrentó el oficialismo en el Congreso esta semana, donde varios gobernadores aliados votaron en contra del Ejecutivo. “Incluso si sacan el 70%, van a seguir necesitando del PRO”, dijo un referente bonaerense.
Sin embargo, también existe temor de una posible “traición” si Karina Milei y su equipo se quedan con el control total del armado de listas, sin dejar espacio real a los aliados. En el macrismo aún pesa la incógnita sobre qué cargos y cuántos lugares tendrán en las boletas.
Radicales afuera y Milei distante
Mientras tanto, en LLA ya dan por caídas las negociaciones con la UCR. Las charlas entre Santiago Caputo y Maximiliano Abad no prosperaron, y el mensaje desde el entorno de Karina Milei fue contundente: “Los radicales se pueden sumar, pero no les vamos a dar nada”.
Por ahora, el presidente Javier Milei se mantiene al margen del armado político. El diseño electoral sigue completamente en manos de su hermana, mientras él evita involucrarse directamente en las negociaciones partidarias.
Lo que viene
Desde el 9 al 19 de julio se abre el período más crítico: la negociación distrito por distrito de las candidaturas y los lugares en las listas. La sensación general es que el acuerdo va a cerrarse, pero no sin tensiones ni disputas internas.
Ambas fuerzas comparten un mismo objetivo: consolidar poder en el mayor distrito electoral del país. Pero también comparten algo más: una profunda desconfianza mutua que ni el pragmatismo electoral logra disipar del todo.
