Aunque el desempleo descendió al 6,6% en el tercer trimestre, el aumento del empleo se explicó casi exclusivamente por trabajos informales y cuentapropistas, según datos del INDEC.
Mientras el Gobierno celebra la baja del desempleo en el tercer trimestre de 2025, los datos oficiales revelan una contracara preocupante: el crecimiento del empleo se concentró casi por completo en el trabajo informal. Así lo refleja el último informe de Mercado de Trabajo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
Según el organismo, la tasa de desocupación cayó al 6,6% entre julio y septiembre, frente al 6,9% del mismo período de 2024 y al 7,6% del trimestre previo. Sin embargo, esa mejora no estuvo acompañada por un repunte del empleo registrado.
Más ocupados, pero sin derechos laborales
El informe muestra que la tasa de empleo subió levemente, del 45% al 45,4%, lo que indica que más personas lograron insertarse en el mercado laboral. No obstante, especialistas advierten que esa expansión estuvo explicada casi exclusivamente por el crecimiento del trabajo en negro.
“La baja del desempleo se dio por el aumento de personas ocupadas, no porque hayan dejado de buscar trabajo. Pero toda esa suba se explicó por la informalidad”, explicó Daniel Schteingart, director de Desarrollo Productivo de Fundar.
En concreto, la tasa de informalidad pasó del 42,6% al 43,3% interanual, en línea con la destrucción sostenida del empleo formal que viene registrando la Secretaría de Trabajo en los últimos meses.
El rol del cuentapropismo y el monotributo
Distintas consultoras privadas coinciden en el diagnóstico. Desde Equilibra señalaron que, pese a que la actividad económica creció 3,3% interanual, el empleo solo aumentó 1,8% y lo hizo por el avance del cuentapropismo y el trabajo informal.
LCG, en tanto, destacó que la participación de los trabajadores no asalariados dentro del total de ocupados pasó del 26,9% al 28,1% en un año. Según la consultora, este fenómeno está directamente vinculado a la flexibilización de las escalas del monotributo incluida en el paquete fiscal y al crecimiento de aplicaciones de empleo que generan ingresos sin estabilidad ni protección laboral.
Los números del mercado laboral
En términos absolutos, el INDEC estimó que unas 958.000 personas estaban desocupadas en los 31 aglomerados urbanos relevados, sobre una población económicamente activa de 14,6 millones. Extrapolado a todo el país, el número de desocupados rondaría los 3,1 millones de personas.
La presión sobre el mercado de trabajo —que incluye a desocupados y ocupados que buscan trabajar más horas— fue del 28,7%, un nivel menor al de trimestres anteriores, aunque todavía elevado.
Por regiones, el peor dato de desempleo se registró en la región pampeana (7,5%), seguida por el Gran Buenos Aires (6,8%). En contraste, el Noroeste mostró la menor tasa, con 4,7%. El grupo más afectado continúa siendo el de mujeres jóvenes de entre 14 y 29 años, con una desocupación del 12,7%.
Visiones contrapuestas sobre el futuro
Desde la Fundación Libertad y Progreso, Aldo Abram sostuvo que la baja del desempleo responde a un mejor desempeño de la actividad económica y calificó el dato como “una buena noticia”, incluso en un contexto de mayor participación laboral.
Sin embargo, otras miradas son más cautas. Para LCG, el mercado laboral está “ajustando por calidad” y advierten que la reforma laboral impulsada por el Gobierno no garantiza una mejora ni en la cantidad ni en la calidad del empleo. “El empleo formal cae de manera sostenida desde junio y el crecimiento de la actividad sigue siendo débil y muy desigual entre sectores”, alertaron.
En ese contexto, el debate por la reforma laboral se da con un mercado de trabajo que muestra señales de fragilidad estructural, donde la baja del desempleo convive con un aumento persistente del trabajo informal.
