El Gobierno admite dificultades en el Congreso y apuesta a resistir el ajuste en pleno año electoral

La Casa Rosada reconoce que atraviesa semanas clave y complejas. Con el Congreso dividido y los gobernadores cada vez más enfrentados al oficialismo, el gobierno de Javier Milei admite por primera vez que deberá transitar un “escenario difícil” en los próximos meses, marcado por la tensión política, el calendario electoral y las negociaciones legislativas caso por caso.

La situación se intensificó esta semana, cuando un grupo de gobernadores —incluso algunos aliados— presentó un proyecto alternativo de reforma fiscal y coparticipación que desafía la estrategia económica del oficialismo. Desde Balcarce 50 aseguran que los pedidos de recomposición para jubilados, universidades y hospitales no son ajenos al clima de campaña.

A pesar de los cruces, en el Gobierno afirman que no modificarán el rumbo: el plan de ajuste fiscal continuará, con o sin respaldo legislativo. La decisión fue ratificada por el propio presidente en la Cumbre del Mercosur, al asegurar que avanzará “acompañado o solo”.

Gobernadores en pie de guerra

El ministro de Economía, Luis Caputo, cerró la puerta a los reclamos de los mandatarios provinciales, especialmente el pedido de coparticipar los fondos derivados del impuesto a los combustibles. “Es imposible de cumplir, representa dos puntos del PBI”, fue la respuesta del Gobierno durante la última reunión en el Consejo Federal de Inversiones (CFI).

El conflicto político no es solo por recursos: varios gobernadores se quejan de que La Libertad Avanza compite con listas propias en sus distritos. La ruptura con Corrientes, tras la decisión de presentar candidatos sin acuerdo con el gobernador Gustavo Valdés, es uno de los casos emblemáticos.

Actos clave y estrategia electoral

Este sábado, Milei encabezará un acto en Chaco y el 9 de julio participará de la tradicional vigilia por la Independencia en Tucumán, donde compartirá escenario con el gobernador Osvaldo Jaldo, un nuevo aliado peronista. En ambos eventos se espera que reitere su mensaje de disciplina fiscal y ajuste a las provincias.

Mientras tanto, el oficialismo prepara la presentación del frente La Libertad Avanza ante la justicia electoral bonaerense, y trabaja en una estrategia electoral que contempla alianzas selectivas con sectores del PRO y la UCR, aunque impone condiciones que no todos están dispuestos a aceptar.

Internas y tensiones en la mesa chica

Puertas adentro, también hay ruido. En la mesa chica del Gobierno —integrada por Karina Milei, Santiago Caputo, Lule Menem y Guillermo Francos— afloraron diferencias sobre cómo enfrentar las elecciones intermedias. Mientras Karina impulsa una expansión territorial con listas propias, otros prefieren acuerdos más pragmáticos.

El asesor presidencial Santiago Caputo, uno de los estrategas de la campaña, bajó su perfil en medio de versiones de tensión con Karina. Por ahora, prevalece su visión: incluso un segundo lugar en las elecciones podría considerarse un triunfo, si consolida a La Libertad Avanza como la principal fuerza de derecha del país.

Objetivo 2025: resistir, crecer y polarizar

En la Casa Rosada repiten que el verdadero objetivo es triplicar la cantidad de diputados y senadores, y consolidar al partido de Milei como fuerza nacional de cara a 2027. En ese camino, la polarización con el kirchnerismo sigue siendo el principal combustible.

“El plan es ganar. Pero si salimos segundos, también será un triunfo”, repiten cerca del Presidente. La apuesta es clara: sostener el ajuste, resistir la presión legislativa y llegar a octubre con una estructura más sólida para disputar poder territorial.