Presión sobre el dólar, agro en baja y déficit externo: las alertas que preocupan a la City

Mientras el Gobierno busca sostener el equilibrio cambiario y defender su programa económico, la City porteña empieza a encender señales de alarma. Tres factores clave —la desaceleración del agro, la presión sobre el dólar y el creciente déficit de cuenta corriente— amenazan con tensionar el escenario financiero en las próximas semanas.

Durante los primeros días de julio, la liquidación del campo continúa en niveles sólidos, gracias al arrastre de las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) de fines de junio. Sin embargo, analistas advierten que hacia fin de mes se reducirá el flujo de dólares del agro, justo cuando finalizó el beneficio transitorio por la baja de retenciones.

El dólar bajo presión: ¿estabilidad en riesgo?

El tipo de cambio oficial y el contado con liquidación (CCL) se movieron hasta ahora dentro de la franja esperada por el Gobierno, entre los $1.150 y $1.200. Pero expertos del mercado creen que el final del pico estacional de demanda de pesos y la menor liquidación podrían generar una oscilación al alza.

Además, otros factores aumentan la demanda de divisas: el uso de tarjetas en el exterior, el cierre de posiciones en pesos y la conversión de aguinaldos a dólares. A esto se suma la inyección de liquidez tras la última licitación de deuda por más de $4 billones.

Agro: récord en DJVE, pero caída inminente

En las últimas cinco ruedas de junio se alcanzaron niveles récord de DJVE, con más de 12,4 millones de toneladas comprometidas. Esto proyecta un ingreso de divisas de más de USD 4.000 millones en la primera parte de julio, sumado a los USD 3.700 millones ya liquidados.

Sin embargo, el agro ya anticipó una reducción del ritmo. Los especialistas señalan que la mayor parte de la liquidación del segundo semestre se adelantó, y que las exportaciones bajarán en la segunda quincena de julio, justo cuando crecen las tensiones preelectorales.

Déficit en cuenta corriente: una amenaza externa

Los datos del primer trimestre de 2025 muestran un déficit de cuenta corriente de USD 5.191 millones, el peor resultado desde 2021. Este desequilibrio se explica por la apreciación del peso (que encareció las importaciones), el aumento de gastos con tarjeta en el exterior y la salida de dólares por servicios como turismo y fletes.

El tipo de cambio real multilateral se fortaleció más de un 47%, lo que redujo la competitividad de las exportaciones. Aunque el superávit comercial en bienes se mantiene, el rojo en servicios alcanzó niveles récord ajustados por inflación en dólares.

Desde el Grupo SBS advierten que el déficit de cuenta corriente no es riesgoso por sí mismo si se financia, pero recomiendan monitorear de cerca las salidas de capital. Si el financiamiento externo no alcanza, podría haber presión sobre las reservas y el tipo de cambio.

Expectativa y cautela en la City

El consenso en el mercado es que, aunque no se espera una crisis inmediata, los fundamentos de la economía muestran señales de fragilidad que podrían agudizarse en un contexto electoral. El foco estará puesto en la evolución del tipo de cambio real, la dinámica del sector externo y la capacidad del Gobierno para sostener el plan sin generar una crisis de confianza.