El Gobierno dictó conciliación obligatoria en el conflicto con los controladores aéreos

En un intento por evitar el colapso del sistema aerocomercial durante las vacaciones de invierno, el Gobierno nacional dictó la conciliación obligatoria en el conflicto entre los controladores aéreos y los organismos estatales del sector. La medida, que fue anunciada por la Secretaría de Trabajo dependiente del Ministerio de Capital Humano, suspende por 15 días los paros previstos por el gremio ATEPSA, que amenazaban con paralizar vuelos en todo el país entre el 11 y el 30 de julio.

La conciliación, que regirá desde las 00 horas del viernes 11, alcanza a la Asociación de Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA), a la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA S.E.) y a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Durante este período, ambas partes deberán retrotraer el conflicto a su estado inicial y reanudar las negociaciones.

El sindicato había anunciado un cronograma de medidas de fuerza que amenazaba con afectar vuelos nacionales e internacionales, coincidiendo con el inicio del receso invernal y poniendo en riesgo los planes de millones de pasajeros. Desde el Ejecutivo, justificaron la medida señalando que “el Estado tiene el deber de garantizar la continuidad de los servicios esenciales sin desatender los derechos laborales”.

Además, el Ministerio de Trabajo intimó a la EANA S.E. a revertir los despidos ejecutados durante el conflicto, mientras dure el proceso conciliatorio.

Fuerte rechazo del sector aerocomercial
Las medidas de fuerza generaron una dura reacción por parte de las aerolíneas. La Cámara de Líneas Aéreas en Argentina (JURCA), la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) y la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA) calificaron el paro como “innecesariamente oportunista”, al ser convocado durante la temporada alta de turismo.

Según el sector, la huelga hubiera provocado pérdidas millonarias, afectando no solo a las compañías aéreas, sino a toda la cadena de valor del turismo, desde agencias de viaje hasta comercios regionales.

“La reprogramación de vuelos no es sencilla por cuestiones de seguridad y capacidad operativa”, advirtieron en un comunicado conjunto.

También la Cámara Argentina de Turismo (CAT) expresó su preocupación: “El turismo no puede quedar rehén de los conflictos gremiales”, alertaron, y pidieron responsabilidad para no perjudicar a uno de los sectores que más dinamiza la economía durante las vacaciones.

Con la conciliación obligatoria vigente, se abre una nueva etapa de negociación entre las partes, aunque el conflicto está lejos de resolverse. Todo indica que los próximos días serán clave para evitar nuevos episodios de tensión en los aeropuertos del país.