Mientras el Ejecutivo sostiene un optimismo sostenido sobre la economía, el sector privado marca un freno en el consumo y señales mixtas en la actividad durante el segundo trimestre.
El Gobierno nacional mantiene su expectativa de crecimiento económico para 2025 y anticipó ante el Congreso una suba del Producto Bruto Interno (PBI) del 5,5%, según el adelanto del Presupuesto 2026. Sin embargo, las principales consultoras económicas advierten un freno progresivo en el ritmo de la recuperación, especialmente por la pérdida del poder adquisitivo, la suba de la morosidad y las señales de agotamiento en el consumo.
Durante el primer semestre, la actividad económica mostró un comportamiento irregular: luego del repunte iniciado en 2024, marzo evidenció una caída pronunciada, seguida por un rebote en abril y un nuevo retroceso estimado en mayo. El ritmo de crecimiento luce menos firme de lo que sugiere la proyección oficial.
Según las estimaciones del Gobierno, los sectores más dinámicos serían el agropecuario, con una expansión proyectada del 2,1%, la industria con un 5,3% y el comercio con un 7,6%. Además, se anticipa que la producción de bienes crezca en promedio un 5,1% y los servicios un 4,6%.
Por el lado de la demanda, el Ejecutivo espera un fuerte impulso del consumo y la inversión:
- Consumo privado: +7,2%
- Consumo público: +5%
- Inversión: +22,7%
- Exportaciones: +3,7%
- Importaciones: +25,2%
Consultoras privadas: consumo débil y alerta por morosidad
Desde el sector privado, las proyecciones son más cautas. Varias consultoras observan un enfriamiento en el consumo, sobre todo en sectores de ingresos medios. Según LCG, la morosidad en créditos personales subió a 4,6% y en tarjetas al 2,9% hasta abril, con continuidad de esa tendencia en mayo y junio. Esto refleja un mayor endeudamiento familiar y pone presión sobre el sistema bancario.
En tanto, Invecq remarcó que los salarios reales siguen por debajo de los niveles necesarios para consolidar la recuperación del consumo. La pérdida de poder adquisitivo limita el desempeño de los sectores dependientes del mercado interno.
Por su parte, Analytica registró una contracción de la actividad de 0,5% en mayo, y destacó que aún “no puede hablarse de crecimiento, sino de recuperación”, ya que el nivel de actividad apenas supera el de abril de 2022. El ILA, su índice líder, reveló señales mixtas: la recaudación por IVA creció 13,4% en términos desestacionalizados, pero el patentamiento de autos cayó 5,8%.
Equilibra y Ferreres: crecimiento interanual, pero freno mensual
El informe de Equilibra marcó un crecimiento interanual del 5% en mayo, pero una caída mensual desestacionalizada del 0,3%, confirmando el patrón de rebote sin consolidación. Además, señaló que el promedio móvil de los últimos tres meses muestra una baja del 0,3% frente al trimestre anterior.
En tanto, Orlando Ferreres & Asociados estimó que la actividad económica bajó 0,2% en mayo respecto a abril, aunque subió 4,1% interanual. Según su análisis, la industria creció 2,3% interanual, el comercio 4%, y el agro —con una suba del 21,7%— sigue siendo el principal motor de crecimiento.
Balance del primer semestre
En el acumulado de los primeros cinco meses del año, Ferreres proyectó un crecimiento del 4,5%, impulsado por la recuperación agrícola. Sin embargo, sectores clave como la construcción aún se encuentran en retroceso, con una caída interanual del 3,9%.
El desafío para el segundo semestre será sostener la recuperación en un contexto de tasas elevadas, bajo crédito y consumo debilitado. Aunque el Gobierno apuesta a cerrar el año con una expansión robusta, la velocidad de ese crecimiento dependerá de factores clave como la estabilidad cambiaria, el acceso al financiamiento y la evolución de los ingresos reales.
