La Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires marcó un antes y un después en la atención odontológica pública al incorporar la técnica de sedación consciente, convirtiéndose en la primera institución estatal del país en ofrecer este tratamiento. La medida está orientada a brindar atención a pacientes con condiciones médicas complejas que no pueden recibir anestesia local de forma tradicional.
El nuevo procedimiento comenzó a utilizarse en la Clínica de Atención de Pacientes de Alto Riesgo (Clapar II), un espacio adaptado con equipamiento de alta complejidad dentro del área de Atención de Pacientes con Riesgo Médico y Discapacidad. Allí, un equipo interdisciplinario conformado por odontólogos, médicos clínicos, cardiólogos y personal especializado trabaja de forma coordinada para atender a personas con discapacidad o afecciones médicas que requieren abordajes especiales.
La técnica empleada se basa en la administración de una mezcla de óxido nitroso y oxígeno por vía inhalatoria, lo que genera un estado de relajación sin pérdida de conciencia. Esta modalidad permite disminuir la ansiedad del paciente, facilitando la aplicación de anestesia local sin dolor ni malestar.
Desde la Facultad explicaron que se trata del primer nivel de sedación según los criterios internacionales y que el procedimiento puede ser realizado por odontólogos sin necesidad de la presencia de anestesiólogos. Aunque es una herramienta extendida en otros países, su aplicación en Argentina aún es incipiente en el ámbito público.
El tratamiento está especialmente dirigido a personas con trastornos del desarrollo, condiciones neurológicas o enfermedades como autismo, alzheimer o encefalopatías, entre otras. Cada caso se analiza de forma individual para garantizar la eficacia y seguridad del procedimiento.
Además de ser una innovación clínica, la incorporación de esta técnica en el sistema universitario representa un avance importante en términos de inclusión y equidad en salud. Permite ampliar la atención a sectores de la población que hasta ahora no tenían acceso a tratamientos odontológicos seguros por sus condiciones médicas.
En Clapar II, la atención se realiza bajo un estricto protocolo de seguridad en un entorno cardio protegido, con equipamiento como desfibriladores, carro de paro y personal capacitado para actuar ante cualquier emergencia.
Con esta iniciativa, la UBA fortalece su compromiso con la salud pública y continúa liderando procesos de innovación clínica que impactan directamente en la calidad de vida de la población.
