Lanús escribió una página dorada en su historia al imponerse 3-2 ante Flamengo en el estadio Maracaná y consagrarse campeón de la Recopa Sudamericana. Con un global de 4-2, el equipo argentino se quedó con el título en una final dramática que se definió en tiempo suplementario.
El conjunto dirigido por Mauricio Pellegrino resistió la presión del local, supo golpear en los momentos clave y mostró carácter en un escenario imponente.
Un inicio cuesta arriba
Flamengo salió decidido a revertir la derrota 1-0 sufrida en la ida. Con intensidad y posesión, generó varias situaciones claras durante el primer tiempo, pero se encontró con una sólida actuación del arquero Nahuel Losada.
Cuando el dominio brasileño era evidente, Lanús sorprendió. A los 29 minutos, un error defensivo y la lluvia que frenó la pelota dejaron servido el gol para Rodrigo Castillo, que definió con el arco libre y silenció al Maracaná.
Penales y suspenso
El equipo carioca reaccionó rápido. Tras una mano en el área, Giorgian De Arrascaeta empató de penal. En el segundo tiempo, otro penal convertido por Jorginho puso el 2-1 y llevó la serie al alargue.
El clima era de máxima tensión y el estadio vibraba con cada ataque.
El cabezazo que cambió la historia
En el tiempo suplementario apareció la figura de José Canale. Tras un córner al primer palo, el defensor conectó un cabezazo al ángulo que devolvió la ventaja al Granate en la serie.
Con Flamengo lanzado al ataque, Lanús defendió con orden y esperó su oportunidad final.
La corrida que selló la consagración
En la última jugada del partido, Dylan Aquino encabezó un contraataque letal: dejó rivales en el camino, eludió al arquero y definió para el 3-2 definitivo.
El pitazo final desató el festejo argentino en territorio brasileño.
Un título que consolida un proyecto
Con esta conquista, Lanús alcanzó el noveno título de su historia y el cuarto internacional. La Recopa se suma a la Copa Conmebol 1996 y las Copas Sudamericanas 2013 y 2025.
Para Pellegrino, además, significó su segundo título como entrenador y la consolidación de un proceso que combinó competitividad, disciplina táctica y eficacia en los momentos decisivos.
