Argentina se convirtió en el primer país en comenzar a aplicar de manera provisional el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea.
La confirmación llegó luego de que el presidente Javier Milei promulgara la ley aprobada por el Senado de la Nación Argentina, que ratifica el entendimiento birregional firmado en enero.
El canciller Pablo Quirno informó que el país notificó a los depositarios del tratado que cumplió con todos los procedimientos legales internos necesarios, habilitando así su aplicación provisional tanto en territorio argentino como en Europa.
Aplicación provisional antes de la ratificación total
Aunque Uruguay fue el primero en sancionar la norma, Argentina avanzó más rápido en la promulgación formal, lo que le permite posicionarse como el primer país en activar el acuerdo.
Desde el Gobierno explicaron que el objetivo fue acelerar los tiempos para impulsar a los países europeos a completar sus propios procesos parlamentarios. En la Unión Europea, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, confirmó que también se avanzará con la aplicación provisional.
Esto significa que el tratado podrá comenzar a implementarse en aspectos comerciales antes de su entrada en vigor definitiva, que requiere la ratificación plena de todos los miembros.
Qué implica el acuerdo
El entendimiento apunta a crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, integrando a más de 700 millones de personas y un PBI conjunto estimado en 22 billones de dólares.
Según cifras oficiales, el acuerdo permitiría eliminar aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur hacia Europa. Para Argentina, los sectores potencialmente más beneficiados incluyen:
- Carne vacuna y aviar
- Lácteos
- Trigo, maíz, arroz y soja
- Vinos y economías regionales
- Biocombustibles
Sin embargo, los productos deberán cumplir con los estrictos estándares sanitarios, fitosanitarios y medioambientales exigidos por la Unión Europea, que en muchos casos son más rigurosos que los de otros mercados internacionales. Esto implica que la apertura comercial no garantiza automáticamente un aumento de exportaciones si los productores argentinos no logran adaptarse a esas exigencias técnicas.
Además, el acuerdo contempla un esquema de desgravación progresiva para bienes industriales europeos, lo que podría generar presión competitiva sobre sectores locales como el automotriz, la maquinaria, los productos químicos y determinados rubros manufactureros con menor escala productiva.
En ese sentido, analistas advierten que el impacto dependerá de la capacidad del sector privado argentino para ganar productividad, mejorar estándares y sostener competitividad frente a empresas europeas con mayor desarrollo tecnológico.
Desde el Gobierno sostienen que el tratado fortalecerá la inserción internacional del país, ampliará mercados, atraerá inversiones y brindará mayor previsibilidad comercial. También remarcan que se trata de una señal política fuerte en favor de la apertura económica y la integración estratégica con uno de los principales bloques económicos del mundo.
El presidente Milei prevé destacar la activación provisional del acuerdo durante su discurso de apertura de sesiones ordinarias en el Congreso, presentándolo como uno de los principales hitos de su política exterior y comercial.
