La Real Academia de Ciencias de Suecia otorgó este miércoles el Premio Nobel de Química 2025 a los científicos Susumu Kitagawa, Richard Robson y Omar M. Yaghi por el desarrollo de estructuras metalorgánicas (MOF), una nueva forma de arquitectura molecular que abre camino a innovaciones en almacenamiento de gases, captura de carbono y purificación de agua.
Los tres investigadores fueron distinguidos “por el desarrollo de estructuras metalorgánicas”, materiales porosos con amplios espacios a nivel atómico que permiten el flujo controlado de gases y sustancias químicas. Según explicó Heiner Linke, presidente del Comité Nobel de Química, “los marcos metalorgánicos tienen un enorme potencial, ya que brindan oportunidades previamente imprevistas para materiales hechos a medida con nuevas funciones”.
Quiénes son los ganadores
- Susumu Kitagawa (Japón, 1951): doctorado en la Universidad de Kioto en 1979, donde actualmente se desempeña como profesor.
- Richard Robson (Reino Unido, 1937): doctorado en la Universidad de Oxford en 1962, profesor de la Universidad de Melbourne, Australia.
- Omar M. Yaghi (Jordania, 1965): doctorado en la Universidad de Illinois en 1990, profesor en la Universidad de California, Berkeley, Estados Unidos.
Qué son las estructuras metalorgánicas
Las estructuras metalorgánicas (MOF) combinan iones metálicos —que actúan como pilares— con moléculas orgánicas que los enlazan, formando una especie de cristal tridimensional lleno de cavidades. Esa arquitectura permite capturar, almacenar o filtrar sustancias específicas, lo que convierte a las MOF en materiales clave para afrontar desafíos globales.
Entre sus posibles aplicaciones se encuentran:
- Extraer agua del aire del desierto.
- Capturar dióxido de carbono para reducir emisiones.
- Almacenar gases tóxicos o combustibles de forma segura.
- Catalizar reacciones químicas y conducir electricidad.
El origen del descubrimiento
El desarrollo de estas estructuras comenzó en 1989, cuando Richard Robson experimentó con iones de cobre y moléculas con varios brazos químicos. El resultado fue un cristal amplio y ordenado, similar a un diamante, aunque inestable.
Años después, Susumu Kitagawa y Omar Yaghi perfeccionaron la técnica:
- Kitagawa demostró que los gases podían fluir dentro y fuera de las estructuras, prediciendo su flexibilidad.
- Yaghi, por su parte, creó un MOF estable y adaptable, capaz de modificarse mediante diseño racional.
Entre 1992 y 2003, sus aportes sentaron las bases de una nueva disciplina dentro de la química de materiales. Desde entonces, se han desarrollado miles de MOF con distintas propiedades, muchas de las cuales ya tienen potencial industrial y ambiental.
Un avance con impacto global
Los descubrimientos de los galardonados podrían contribuir a resolver problemas como la contaminación del agua con PFAS, la presencia de fármacos en el ambiente, y la escasez de agua en zonas áridas.
El Nobel de Química 2025 reconoce así no solo un avance científico, sino también una herramienta tecnológica capaz de transformar el futuro energético y ambiental del planeta.
