Tras 448 días detenido en Venezuela, Nahuel Gallo ya está en la Argentina y abrazó a su familia en Ezeiza

Después de más de 14 meses privado de su libertad en Venezuela, el gendarme argentino Nahuel Gallo regresó al país y protagonizó un emotivo reencuentro con su esposa e hijo en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

El arribo se produjo durante la madrugada, en medio de un fuerte operativo de seguridad. Apenas descendió del vuelo privado que lo trasladó desde Caracas, Gallo caminó hacia el sector donde lo esperaban sus familiares y se fundió en un abrazo que simbolizó el fin de una larga etapa de incertidumbre.

Más de un año de detención

El cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina había sido detenido en 2024 cuando ingresaba a territorio venezolano por un paso fronterizo con Colombia. Desde entonces, su situación generó preocupación tanto en el ámbito político como social.

Con el correr de los meses se confirmó que se encontraba alojado en la prisión El Rodeo 1, en Caracas. Durante ese período, familiares y autoridades argentinas impulsaron gestiones diplomáticas para lograr su liberación.

La confirmación de su excarcelación se conoció el domingo y el traslado fue organizado a través de un vuelo privado gestionado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en coordinación con la Federación Venezolana de Fútbol.

Recepción oficial y mensaje del Gobierno

En Ezeiza también estuvieron presentes autoridades nacionales. Entre ellas, la senadora Patricia Bullrich y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quienes siguieron de cerca las gestiones del caso.

El canciller argentino, Pablo Quirno, celebró el regreso a través de un mensaje oficial en el que destacó que Gallo estuvo “448 días de detención arbitraria” y afirmó que el país continuará trabajando por la liberación de otros ciudadanos argentinos que permanecen privados de su libertad por razones políticas.

El abrazo en la pista de Ezeiza marcó el cierre de una etapa compleja para Gallo y su familia, y el inicio de un proceso de recuperación personal tras más de un año atravesado por la angustia y la espera.