En la cuenta regresiva para las elecciones legislativas del 26 de octubre, los principales espacios políticos afinan sus estrategias para captar el voto indeciso, en un contexto donde —según la Universidad de San Andrés— casi el 30% de los votantes define su voto en la última semana y el 8% lo hace dentro del cuarto oscuro.
La campaña entra así en su etapa decisiva: La Libertad Avanza (LLA) busca consolidar sus bastiones y achicar la diferencia en la provincia de Buenos Aires; el peronismo apunta a sostener la ventaja en su principal distrito; y Provincias Unidas intenta reforzar su presencia en las provincias que gobierna.
Los tres desafíos de La Libertad Avanza
1. Recuperar terreno en Córdoba y Santa Fe
Tras un septiembre irregular, el oficialismo centra sus esfuerzos en las dos provincias clave del centro del país. Javier Milei cerrará su campaña en Rosario, luego de una gira por Córdoba, donde busca recuperar votos perdidos.
En Córdoba, las encuestas muestran un escenario ajustado: mientras fuentes cercanas a Juan Schiaretti aseguran que LLA aventaja por cinco puntos, otras indican paridad con la lista de Natalia de la Sota. En Santa Fe, Milei mantiene la delantera, aunque Maximiliano Pullaro (Provincias Unidas) crece en intención de voto y amenaza con una remontada.
2. Asegurar las provincias con elección de senadores
Este año se eligen senadores en CABA, Entre Ríos, Chaco, Neuquén, Río Negro, Salta, Santiago del Estero y Tierra del Fuego. LLA aspira a quedarse con la mayoría de estos distritos para fortalecer su bloque en la Cámara Alta.
CABA, Entre Ríos y Salta parecen aseguradas, mientras que Chaco y Río Negro presentan disputas abiertas. En Santiago del Estero, el peronismo sigue dominando el escenario político, aunque Milei apuesta a “meter un senador” en un distrito históricamente adverso.
3. Descontar puntos en la provincia de Buenos Aires
El gran desafío. Tras la renuncia de José Luis Espert a encabezar la lista, la campaña se reordenó, pero el oficialismo reconoce que no puede ganar el distrito. El objetivo es reducir la derrota para compensar con triunfos en el interior.
Los tres desafíos del peronismo
1. Sostener la ventaja en PBA
El peronismo, encabezado por Axel Kicillof y La Cámpora, busca consolidar su dominio en la provincia más poblada del país, donde se define gran parte de la elección nacional. Los intendentes peronistas prometieron un despliegue territorial “a fondo” para asegurar la concurrencia al voto y mantener el control del distrito.
2. Descontar diferencias en CABA y Santa Fe
En la Ciudad, el objetivo es retener su tradicional 30% de apoyo. El discurso apunta a evitar el voto disperso: “Solo entran los dos primeros”, repiten los candidatos. En Santa Fe, con un escenario fragmentado en tercios, el peronismo aspira a sorprender si el voto opositor se divide entre Milei y Pullaro.
3. Retener las provincias propias
El bloque peronista apuesta a triunfos seguros en sus bastiones: Formosa, Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, Catamarca y La Pampa. En Tierra del Fuego, la situación es más incierta, con la crisis económica local y el crecimiento de LLA.
Los tres desafíos de Provincias Unidas
1. Ganar Córdoba, su fortaleza
El espacio liderado por Juan Schiaretti necesita confirmar su hegemonía en Córdoba para sostener relevancia nacional. Si bien el exgobernador confía en una victoria holgada, algunas encuestas muestran una leve ventaja libertaria.
2. Desempeño digno donde gobiernan
Con buenos números en Corrientes y Jujuy, pero más complicaciones en Santa Fe y Chubut, los gobernadores buscan mantenerse competitivos. En Santa Cruz, Claudio Vidal mantiene una posición ambigua dentro de la coalición.
3. Meter representación en CABA y PBA
El objetivo es modesto pero simbólico: conseguir al menos un diputado por distrito. En la Ciudad, Martín Lousteauintenta llegar al umbral del 5%, mientras que en Buenos Aires Florencio Randazzo pelea voto a voto por superar a la izquierda y asegurar una banca.
Una semana decisiva
El tramo final de la campaña se desarrolla con fuerte presencia mediática, caravanas, cierres en plazas emblemáticas y mensajes centrados en la “definición del rumbo del país”.
Para los estrategas de todos los espacios, cada voto cuenta. Los indecisos y los ausentes podrían ser quienes terminen inclinando la balanza el próximo 26 de octubre.
