La posibilidad de modificar el huso horario en la Argentina volvió a instalarse en el debate público. Más allá de las discusiones políticas y económicas, especialistas advierten sobre los efectos que puede tener en la salud y en la vida cotidiana de las personas, así como también ofrecen recomendaciones para atravesar mejor la transición.
Impacto en la salud y la vida diaria
El principal efecto de un cambio en la hora oficial es la alteración del ritmo circadiano, el reloj biológico interno que regula el sueño, la vigilia y otras funciones corporales. Adelantar o retrasar una hora puede generar insomnio, somnolencia diurna, problemas de concentración y mayor irritabilidad en los primeros días de adaptación.
Los médicos señalan que este “jet lag social” afecta con mayor intensidad a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. Además, estudios internacionales muestran que durante la primera semana tras un cambio de horario aumenta el riesgo de accidentes de tránsito, complicaciones cardíacas y caídas en la productividad laboral.
Históricamente, una de las principales razones para modificar el huso horario fue el ahorro energético, con la idea de aprovechar mejor la luz solar y reducir el consumo eléctrico. Sin embargo, informes recientes indican que ese beneficio económico suele ser mínimo frente a los costos en la salud y el bienestar de la población.
Consejos para adaptarse al nuevo horario
Los expertos recomiendan preparar el cuerpo de forma gradual en caso de que finalmente se concrete la medida. Estas son algunas sugerencias clave:
- Ajustá de a poco: modificá tu hora de dormir y levantarte en bloques de 15 minutos cada día hasta alcanzar el nuevo horario.
- Evitá pantallas antes de dormir: la luz azul de celulares y computadoras retrasa la conciliación del sueño.
- Exposición al sol: recibir luz natural durante la mañana ayuda a sincronizar el reloj biológico.
- Alimentación ligera: cenar temprano y optar por comidas livianas mejora el descanso.
- Actividad física moderada: realizar ejercicio ayuda a liberar tensiones y a dormir mejor, aunque no conviene hacerlo justo antes de acostarse.
El debate por el huso horario en la Argentina sigue abierto, pero mientras tanto los especialistas insisten en que el foco debe estar en cómo acompañar a la sociedad en un eventual proceso de adaptación para minimizar los impactos negativos en la salud y en la productividad.
