El Gobierno nacional fijó postura luego de que Fate anunciara el cierre definitivo de su histórica planta de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando. Desde la Casa Rosada atribuyeron la decisión a “muchos años de conflictividad gremial”, la existencia de “sindicatos ideologizados” y a “leyes laborales arcaicas”, en medio del debate por la reforma laboral que impulsa el oficialismo.
Si bien el Ejecutivo evitó tomar partido directo en el conflicto entre la empresa y el Sutna, confirmó que convocó a ambas partes a una audiencia virtual de conciliación para este mediodía, con el objetivo de acercar posiciones y garantizar el cumplimiento de los protocolos de crisis.
La postura del Gobierno
Desde el entorno presidencial señalaron que la situación de la compañía “no es nueva” y recordaron que desde 2019 atravesaba un plan preventivo de crisis. También remarcaron que los trabajadores llevaban más de un año sin recibir aumentos salariales.
“Durante muchos años afrontaron conflictividad gremial con leyes laborales arcaicas y restricciones cambiarias que agravaron el cuadro”, indicaron fuentes oficiales. Además, sostuvieron que “una parte de la política y de los sindicatos con ideologías extremas llevaron a la empresa a una situación terminal”.
En ese marco, defendieron el rumbo económico del presidente Javier Milei, que incluye una mayor apertura comercial, y aseguraron que el objetivo es “propiciar la competitividad de las empresas en beneficio de todos los argentinos”.
Más de 900 empleos afectados
La empresa comunicó que cesa la actividad en su planta industrial de Virreyes, lo que implica la pérdida de más de 900 puestos de trabajo directos, además del impacto sobre proveedores y comercios vinculados al sector.
En su comunicado oficial, Fate explicó que el cierre responde a “cambios en las condiciones de mercado”, entre ellos la pérdida de competitividad, la caída de la demanda interna y la dificultad para sostener la producción frente al ingreso de neumáticos importados, principalmente de origen asiático.
La crisis se arrastraba desde 2019, con una reducción progresiva de personal y conflictos sindicales que, en 2022, incluyeron paros y bloqueos prolongados. Según la compañía, esos episodios derivaron en la pérdida de contratos internacionales y mercados de exportación.
En 2024, la firma había solicitado la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis tras registrar una caída de la demanda superior al 30% y pérdidas millonarias en el primer semestre. En los últimos meses, la planta operaba al 30% de su capacidad instalada.
Fundada en 1940 por la familia Madanes, Fate fue durante décadas uno de los emblemas del desarrollo industrial argentino y un actor clave en el sector automotriz, especialmente tras la inauguración de su planta en San Fernando en 1962.
