La Libertad Avanza toma control político en Diputados y redefine el mapa de poder legislativo

La Libertad Avanza alcanzó este jueves la primera minoría en la Cámara de Diputados y reconfiguró por completo el tablero parlamentario. El salto del legislador entrerriano Francisco Morchio al bloque oficialista permitió que el espacio escalara a 95 bancas, superando a Unión por la Patria, que quedó en 93. La jugada consolidó la estrategia del Gobierno centrada en fortalecer su posición institucional antes del inicio de las sesiones extraordinarias.

El movimiento se produjo en simultáneo con nuevas fracturas dentro del peronismo: los diputados catamarqueños conformaron su propio bloque, el puntano Jorge Fernández tomó distancia y los legisladores tucumanos que responden a Osvaldo Jaldo formalizaron su espacio Independencia. Cada desprendimiento redujo la capacidad de la oposición para contrarrestar la ofensiva del oficialismo.

El impacto de convertirse en la primera minoría excede el plano simbólico. La Libertad Avanza accederá a cargos clave dentro de la Cámara, incluida la presidencia del cuerpo y la vicepresidencia segunda, que quedó en manos de Luis Petri. Además, el nuevo reparto de poder implica controlar comisiones estratégicas como Presupuesto, Asuntos Constitucionales y Legislación General, órganos que determinan qué proyectos llegan al recinto y en qué plazos.

El bloque queda conformado de esta manera:

LA LIBERTAD AVANZA: 95
UNIÓN POR LA PATRIA: 93
UNIDOS: 22
PRO + UCR Y OTROS: 22
PROVINCIALES: 16
IZQUIERDA: 4
OTROS: 5

Para el Gobierno, asegurar esta arquitectura interna era un paso previo indispensable para encarar las negociaciones legislativas que definirán su agenda en 2026. Sin embargo, disponer del control institucional no garantiza los votos necesarios: para aprobar leyes se requieren 129, una meta que obliga al oficialismo a construir alianzas.

El primer círculo de negociación incluye al interbloque integrado por el PRO, la UCR oficialista y el MID, sumando 22 votos que ya se consideran cercanos al oficialismo. Con esos apoyos potenciales, La Libertad Avanza alcanzaría 117 adhesiones.

El segundo grupo lo componen 16 diputados de fuerzas provinciales que mantienen diálogo fluido con la Casa Rosada. Su acompañamiento dependerá de acuerdos vinculados a financiamiento y obras para sus distritos. Con ese aporte, el oficialismo superaría la marca de 129 y podría llegar a 133 votos.

El Gobierno también observa a sectores del peronismo independiente, como el bloque santiagueño, que históricamente ha apoyado iniciativas puntuales. En votaciones cerradas, incluso la ausencia de algunos legisladores puede operar como una herramienta política que favorezca al oficialismo.

La consolidación como primera minoría otorga al Gobierno un control sin precedentes dentro del recinto, pero no resuelve el desafío central: garantizar mayorías estables para impulsar el Presupuesto 2026 y las reformas laboral y tributaria que el Presidente considera esenciales.

Tras la euforia inicial, comienza la etapa decisiva. El oficialismo logró posicionarse como fuerza dominante, pero aún debe demostrar que puede traducir esa ventaja estructural en capacidad efectiva de gobierno. En un Congreso fragmentado, la foto de 95 diputados es un punto de partida; la pregunta es si alcanzará para sostener una coalición que permita avanzar con el paquete de reformas que definirá el rumbo político del próximo año.