La UE dio luz verde al acuerdo con el Mercosur pese a la oposición de Francia

El Consejo de la Unión Europea aprobó de manera provisional el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, un paso clave tras más de dos décadas de negociaciones. La decisión se tomó pese al rechazo explícito de Francia, y ahora el tratado deberá ser debatido y ratificado por el Parlamento Europeo.

De concretarse, el pacto daría origen a la zona de libre comercio más grande del mundo, con un mercado potencial de más de 720 millones de consumidores, integrando a la UE con ArgentinaBrasilParaguay y Uruguay.

Las concesiones que destrabaron el acuerdo

La aprobación fue posible luego de concesiones específicas a Italia, que semanas atrás había puesto en duda su apoyo. Ese giro evitó la conformación de una minoría de bloqueo en el Consejo, que requiere al menos cuatro países que representen más del 35% de la población del bloque europeo.

Con ese respaldo, quedó allanado el camino para que la presidenta de la Comisión EuropeaUrsula von der Leyen, firme el acuerdo este lunes en Asunción.

Un debate que sigue abierto en Europa

Pese al aval del Consejo, el tratado enfrenta resistencias en el Parlamento Europeo. Alrededor de 150 eurodiputados, de un total de 720, advirtieron que podrían recurrir a la Justicia para frenar su aplicación, lo que anticipa semanas de fuerte debate político.

La Comisión Europea, con Alemania y España como principales impulsores, considera que el acuerdo es estratégico para compensar los aranceles impuestos por Estados Unidos y reducir la dependencia comercial de China, especialmente en el acceso a minerales críticos.

Francia, el principal opositor

El rechazo francés se mantiene firme. El presidente Emmanuel Macron reiteró que su país votará en contra del tratado, en línea con la presión del poderoso sector agrícola local, que teme una mayor entrada de productos como carne vacuna, aves y azúcar a precios más bajos.

Macron sostuvo que “la firma del acuerdo no implica el final del proceso” y aseguró que continuará exigiendo garantías para proteger a los productores franceses. Entre ellas, destacó la inclusión de “cláusulas espejo”, que obligarían a los productos importados desde el Mercosur a cumplir las mismas normas sanitarias y ambientales vigentes en la UE, además de mecanismos de salvaguardia ante caídas bruscas de precios.

La definición se dio en un clima de protestas rurales en Francia, con bloqueos y manifestaciones en París y zonas emblemáticas, lo que refleja la fuerte tensión política interna que aún rodea al acuerdo.

Mientras tanto, la UE avanza en una de las apuestas comerciales más ambiciosas de su historia reciente, con el Mercosur como socio estratégico en un escenario global cada vez más marcado por disputas arancelarias y reconfiguración de alianzas económicas.