El gobernador de Río de Janeiro, Cláudio Castro, apuntó duramente contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y denunció que su estado fue “abandonado” por el Gobierno federal en plena ofensiva contra el grupo narco Comando Vermelho, tras el megaoperativo que dejó más de un centenar de muertos en las favelas cariocas.
En declaraciones públicas, el mandatario estatal —referente del bolsonarismo— aseguró que “Río está solo en esta guerra”. “La operación de hoy tiene muy poco que ver con la seguridad pública. Es una guerra que trasciende los límites de lo que el Estado debería librar solo. Para una guerra como esta, deberíamos contar con mayor apoyo, incluso de las Fuerzas Armadas”, remarcó.
Castro reveló que había solicitado el apoyo de la Marina y el Ejército, con vehículos blindados y refuerzos logísticos, pero que esos pedidos fueron rechazados en tres ocasiones por el Ejecutivo nacional. También advirtió sobre posibles represalias del crimen organizado después del operativo que impactó especialmente en las favelas Penha y Alemão.
Mientras tanto, el Gobierno de Lula da Silva mantuvo el martes una reunión de emergencia en el Palacio del Planaltopara analizar la situación de seguridad y las consecuencias del operativo que dejó más de 100 muertos. El encuentro reunió a funcionarios del Gabinete de Seguridad Institucional y de varios ministerios.
En paralelo, efectivos del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) permanecen desplegados en zonas selváticas próximas a las comunidades afectadas, buscando cuerpos y enfrentando focos de resistencia armada.
El Gobierno federal ofreció trasladar a los detenidos a cárceles de máxima seguridad, en un intento de responder a las críticas de Castro. Sin embargo, las declaraciones del gobernador generaron tensiones políticas en Brasilia, donde algunos funcionarios interpretaron sus dichos como parte de una estrategia electoral de cara a los comicios de 2026.
