La madrugada de este lunes se convirtió en una pesadilla para los vecinos de Villa Centenario, en Lomas de Zamora, cuando una fábrica de envases plásticos fue arrasada por un incendio de gran magnitud que, en cuestión de minutos, se extendió hacia las viviendas linderas y provocó serios daños estructurales. Entre ellas, la casa de Melanie, una joven que vivía pegada al galpón donde se originó el fuego y que hoy enfrenta la pérdida total de su hogar.
El siniestro comenzó alrededor de las 2 de la mañana. Según informaron los bomberos, el material altamente inflamable que almacenaba la fábrica aceleró la propagación de las llamas, generando una columna de humo que pudo verse a varios kilómetros de distancia y un calor sofocante que obligó a evacuar de inmediato toda la manzana.
Mientras el fuego avanzaba sin control, Melanie estaba dentro de su casa, sola, intentando dormir. Lo primero que la despertó no fue el olor a humo, sino los ruidos extraños que provenían del techo y de las paredes contiguas. “Pensé que me estaban entrando a robar. Escuchaba golpes fuertes arriba y en la puerta”, relató todavía conmocionada.
En un primer momento, intentó comunicarse con un vecino, pero nadie respondió. De la ventana no alcanzaba a ver nada fuera de lo normal. Sin embargo, la situación se volvía cada vez más inquietante. “No entendía qué pasaba. Hasta que dije ‘bueno, que sea lo que Dios quiera’ y abrí la puerta”, recordó. Lo que vio la dejó paralizada: un verdadero mar de fuego consumía todo a su alrededor.
Sin tiempo para rescatar pertenencias, salió corriendo descalza, con lo puesto y sin mirar atrás. Segundos después, parte del techo de su casa comenzó a ceder. La pared medianera que la separaba de la fábrica colapsó casi de inmediato, llevándose consigo dos habitaciones completas y el baño. “Perdí todo. Literalmente todo”, dijo con la voz quebrada.
Melanie logró pedir ayuda, pero el fuego ya estaba totalmente expandido. Si bien bomberos y equipos de emergencia acudieron al lugar, las condiciones eran extremadamente peligrosas. El calor, el humo y los constantes desprendimientos de estructuras hacían imposible acceder a la vivienda sin riesgo de derrumbe.
Cuando más tarde pudo ingresar brevemente junto al personal de bomberos, la escena fue devastadora: escombros por todos lados, paredes partidas, el cielo a cielo abierto donde antes había techo. “No pude agarrar nada, me dijeron que tenía que salir de nuevo por peligro de que se siga cayendo”, contó.
El riesgo latente en toda la manzana
El incendio puso en evidencia un riesgo estructural preocupante: en el mismo pulmón de manzana conviven distintos depósitos y fábricas altamente inflamables. Junto a la de envases plásticos funciona otra planta de inyección de juguetes, también de plástico, y detrás de ambas hay un depósito de ataúdes de madera. Además, cerca del lugar se encuentran canchas de tenis que también sufrieron daños por el calor y las llamas.
“Todo el pulmón de manzana es inflamable”, explicaron fuentes del operativo a A24, una combinación tan peligrosa como evitable si se hubieran tomado mayores controles.
Más de 15 dotaciones de bomberos de distintos puntos del conurbano trabajaron durante horas para contener el siniestro. Las llamas lograron ser controladas recién entrada la mañana, aunque las tareas continuaron con la remoción de escombros mediante maquinaria pesada provista por la Municipalidad de Lomas de Zamora.
“Vamos a derrumbar las paredes que quedaron en pie para poder terminar de apagar el fuego que sigue activo debajo de las estructuras”, explicó Gustavo Liuzzi, jefe del operativo.
Un futuro lleno de incertidumbre
Mientras las autoridades investigan cómo se inició el incendio, Melanie enfrenta ahora un panorama desolador. Su vivienda quedó inhabitable y la joven perdió absolutamente todas sus pertenencias. Vecinos del barrio comenzaron a organizarse para ayudarla con ropa, alimentos y lo indispensable para empezar de nuevo, pero el trauma de la experiencia aún está latente.
“Eso te queda en la cabeza. Pensás que te vas a morir ahí adentro”, sintetizó. Su historia es, por ahora, el testimonio más crudo de un incendio que dejó a varias familias sin hogar y volvió a mostrar la fragilidad de quienes viven pegados a zonas industriales sin los controles necesarios.
