San Cristóbal despidió a Ian Cabrera en medio del dolor y surgen nuevas claves del ataque

La ciudad santafesina de San Cristóbal atraviesa horas de profunda conmoción tras el asesinato de Ian Cabrera, el adolescente de 13 años que murió dentro de la Escuela Nº 40. Familiares, amigos y vecinos se acercaron a despedirlo en una jornada marcada por el dolor y el desconcierto. 

Desde temprano, una multitud se reunió en la sala velatoria local, donde se repitieron escenas de llanto, abrazos y silencio. Más tarde, los restos del joven fueron trasladados al cementerio municipal, en un último adiós que movilizó a gran parte de la comunidad. En paralelo, también hubo una convocatoria frente a la escuela para homenajearlo y pedir justicia. 

El crimen ocurrió durante el inicio de la jornada escolar, cuando un alumno de 15 años abrió fuego dentro del establecimiento. La secuencia fue breve pero devastadora: Ian murió en el acto y otros estudiantes resultaron heridos, mientras decenas de chicos escapaban en medio del pánico. 

Con el avance de la investigación, comenzaron a conocerse nuevos detalles sobre lo ocurrido. Según trascendió, en un primer contacto con sus abogados, el agresor aseguró que no sufría bullying y que atravesaba problemas personales, incluyendo conductas de autolesión y pensamientos suicidas. 

De acuerdo a esa versión, el adolescente habría llevado el arma al colegio con la intención de quitarse la vida, pero no logró hacerlo y terminó disparando contra sus compañeros. Esta línea podría formar parte de la estrategia de la defensa, aunque será la Justicia la que determine las responsabilidades. 

El caso se encuentra bajo el régimen penal juvenil, por lo que el acusado es considerado no punible. En ese marco, las medidas previstas son de carácter protectivo y no punitivo, mientras avanza la causa. 

En tanto, el menor permanece alojado en un instituto de la ciudad de Santa Fe, donde seguirá hasta la próxima audiencia judicial. Las autoridades también confirmaron que se utilizó una escopeta calibre 12-70 y que el arma fue ingresada en la mochila del agresor. 

La tragedia dejó una marca profunda en la comunidad y reabre el debate sobre la violencia en las escuelas, la salud mental en adolescentes y los mecanismos de prevención.