Lo que debía ser un descanso soñado en la costa chilena terminó en una pesadilla para unos 200 turistas argentinos, que fueron víctimas de una estafa masiva con alquileres temporarios en Reñaca, uno de los destinos más elegidos del verano trasandino. Al llegar, se encontraron con direcciones inexistentes, propiedades que nunca estuvieron en alquiler y una respuesta tan insólita como indignante: una cita religiosa a modo de disculpa.
“Perdón a todos, pero era necesario”, fue el mensaje que hallaron las víctimas al intentar ingresar nuevamente al sitio web donde habían hecho sus reservas. La página ya no estaba operativa y, en su lugar, aparecía un salmo bíblico con el que el autor del engaño pedía perdón, sin brindar ningún dato de contacto ni indicación para recuperar el dinero.
Reservas falsas y un hotel que no existía
Muchos de los damnificados creían tener confirmada una estadía en el supuesto complejo “Holiday Reñaca”, promocionado como un resort con todos los servicios y cercanía a la playa. Sin embargo, al arribar descubrieron que el lugar no existía o que los propietarios reales jamás habían ofrecido esas viviendas en alquiler.
Los montos abonados fueron significativos: entre USD 1.500 y 2.500 por familia, pagados con meses de anticipación para “congelar” precios frente a la volatilidad del peso argentino, el peso chileno y el dólar.
El salmo que desató la bronca
El sitio web, ya inaccesible para cualquier reclamo, mostraba el Salmo 51, con fragmentos como:
“Ten piedad de mí, oh Dios, en tu bondad… borra mi falta… pues mi pecado está siempre ante mí”.
A eso se sumaba una frase que encendió aún más la indignación: “No será grato para mí este fin de año sabiendo lo que hice, será amargo”.
Para los turistas, el mensaje no solo resultó ofensivo, sino también una burla ante la pérdida de los ahorros destinados a las vacaciones.
Sospechas, viajes igual y estafa consumada
Algunos viajeros comenzaron a sospechar días antes de partir, cuando no recibieron instrucciones de ingreso habituales como llaves, códigos o contactos. Aun así, ante la inversión realizada y la falta de respuestas, decidieron viajar con la esperanza de que se tratara de un error administrativo. Al llegar a Chile, confirmaron el fraude.
Otros lograron contactar a Egon Pfaff, quien figuraba como responsable del sitio. El hombre aseguró que su página había sido hackeada y que también fue víctima de la maniobra, debiendo dar explicaciones a decenas de argentinos que lo señalaban como autor del engaño.
Sin responsables ni dinero
Hasta el momento, no hay detenidos ni sospechosos identificados. Las autoridades chilenas investigan si la estafa se perpetró desde Chile, Argentina o incluso desde un tercer país. El dinero transferido no pudo ser recuperado y los damnificados debieron reorganizar sus vacaciones de urgencia o regresar sin descanso.
La estafa dejó una enseñanza amarga: detrás de una promesa de confort y desconexión, 200 argentinos encontraron solo engaño, cinismo y una “disculpa” tan insólita como insuficiente.
