YPF anunció que aplicará una reducción promedio del 2% en el precio de las naftas en todo el país a partir de esta semana. La decisión fue confirmada por el presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, y marca un cambio de tendencia tras varios meses consecutivos de aumentos en los surtidores por encima de la inflación. La baja alcanzará tanto a la nafta súper como a la premium, aunque no incluirá al gasoil, que quedará sujeto a ajustes diferenciados según producto y región.
Según explicó Marín, la medida responde a un seguimiento diario de las variables del mercado, con un esquema más flexible de precios. “Todos los días un poquito, no en todos los lados iguales”, sintetizó el ejecutivo, al describir el nuevo criterio de actualización que YPF busca aplicar, basado en la dinámica de oferta y demanda.
Desde la petrolera aclararon que el 2% es un promedio nacional, por lo que la rebaja no será idéntica en todas las estaciones de servicio ni en todas las provincias. El impacto final dependerá de la región, los costos logísticos y el punto de venta, por lo que los automovilistas podrían encontrar diferencias en el descenso efectivo del precio según dónde carguen combustible.
En cambio, el gasoil quedó fuera de esta baja. Desde YPF señalaron que su precio responde a otras variables, especialmente por la fuerte incidencia del transporte y del sector agroindustrial. En ese segmento, la compañía no descarta subas o bajas puntuales, pero no un ajuste generalizado como el anunciado para las naftas.
La decisión llega luego de un período prolongado de incrementos mensuales, impulsados por la actualización de impuestos y la recomposición de precios en surtidor. En ese contexto, aunque moderada, la baja representa un alivio para los consumidores y un giro respecto de la tendencia reciente.
No obstante, desde la empresa advirtieron que este esquema no garantiza rebajas sostenidas en el tiempo. La evolución de los precios dependerá de factores como el tipo de cambio, los impuestos, el costo de los biocombustibles y el valor internacional del petróleo. Según Marín, el objetivo es avanzar hacia una política de precios más transparente, alineada con la realidad del mercado y no con aumentos automáticos.
