El Gobierno redefine el sistema de inteligencia y establece una nueva política estratégica nacional

Tras la salida de Sergio Neiffert y la designación de Cristian Auguadra al frente de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), el Gobierno aprobó una nueva Política Nacional de Inteligencia, un documento que orientará el funcionamiento y las prioridades del Sistema de Inteligencia Nacional. La decisión quedó oficializada mediante el Decreto 864/2025, firmado por el presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

La medida se inscribe en la reestructuración integral iniciada meses atrás, cuando se disolvió la Agencia Federal de Inteligencia y se creó la SIDE bajo la órbita de la Presidencia, con el traspaso de competencias, personal y presupuesto. Ese rediseño incluyó también la creación del Servicio de Inteligencia Argentino (SIA), la Agencia de Seguridad Nacional (ASN), la Agencia Federal de Ciberseguridad (AFC) y la División de Asuntos Internos (DAI).

El decreto señala que el país llevaba más de veinte años sin actualizar una política nacional en esta materia y critica la falta de una visión estratégica que orientara la función de inteligencia hacia objetivos de Estado. En este marco, el Gobierno sostiene que es necesario modernizar la actividad, ordenar competencias y adecuar el sistema a los nuevos escenarios geopolíticos.

La nueva política fija lineamientos que buscan mejorar la capacidad del sistema para anticipar riesgos, amenazas y oportunidades. Entre las prioridades se destacan el fortalecimiento del capital humano especializado, la modernización tecnológica y la incorporación de criterios de funcionamiento orientados a la transparencia y la autonomía operativa.

El texto instruye a la SIDE a elaborar la Estrategia de Inteligencia Nacional, que definirá los cursos de acción para alinear a los organismos del sector con los intereses estratégicos del país. Esa estrategia deberá contemplar mecanismos de cooperación, identificación de actores externos que puedan favorecer el posicionamiento internacional de la Argentina y la detección de factores que impacten negativamente en el desarrollo económico, científico y tecnológico.

Desde la SIDE afirmaron que el objetivo es consolidar “un Estado moderno, seguro y soberano”, alineado con los valores promovidos por la administración actual. La nueva política busca proyectar a la Argentina en el plano internacional y preservar su autonomía estratégica, al tiempo que procura reforzar la seguridad nacional frente a amenazas tradicionales y emergentes.

La aprobación de esta política marca un nuevo capítulo en el proceso de reorganización del sistema de inteligencia, ahora bajo la conducción de Auguadra, quien tendrá la responsabilidad de convertir las definiciones del decreto en una estrategia operativa concreta para los próximos años.